Para más de la mitad de los adolescentes que hablan una lengua indígena en México, el aula ha dejado de ser un espacio de futuro. Mientras el país se prepara para celebrar el Día Mundial de la Lengua Materna este 21 de febrero, las cifras de la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023 revelan una realidad punzante: la exclusión educativa está silenciando las voces originarias mucho antes de que alcancen la madurez.
El dato es demoledor: la inasistencia escolar entre los jóvenes de 15 a 17 años que hablan una lengua indígena alcanza el 53.3 %. En contraste, solo el 25.0 % de la población no hablante abandona los estudios en ese mismo rango de edad. Esta brecha no es solo estadística, es una barrera que fractura el relevo generacional del conocimiento.
"La escuela, en muchos casos, no ha sabido hablar el idioma de sus alumnos, y cuando un joven deja de asistir porque no encuentra su identidad en los libros, no solo perdemos a un estudiante, perdemos un puente vivo con nuestra historia", señala un especialista en políticas educativas de la región.
Una herida que comienza temprano
La hemorragia de alumnos no comienza en la preparatoria. Desde los 3 hasta los 24 años, la inasistencia escolar es drásticamente más alta en las comunidades originarias: un 43.2 % frente al 29.3 % de los no hablantes. Esta exclusión temprana se traduce, años más tarde, en una disparidad profunda en la alfabetización.
Mientras que el 96.5 % de la población adulta que no habla lenguas indígenas sabe leer y escribir, el porcentaje cae al 81.1 % entre quienes mantienen su lengua materna. Es una diferencia de 15.4 puntos porcentuales que condena a miles a la marginación informativa y social.
Oaxaca: corazón que aún late en lengua materna (pese a todo)
En medio de este panorama adverso, Oaxaca se yergue como el último gran refugio. Con un 27.3 % de su población manteniendo viva su lengua materna, la entidad lidera la proporción nacional de hablantes, superando por mucho el promedio de México, donde apenas 6 de cada 100 personas conservan este vínculo lingüístico.
El estado es el custodio de tesoros como el zapoteco y el mixteco, que figuran entre las seis lenguas más habladas del país. Sin embargo, la supervivencia de estos idiomas hoy depende de un hilo demográfico cada vez más delgado.
El riesgo del olvido: Un patrimonio que envejece
El reporte del INEGI advierte sobre un fenómeno preocupante: las lenguas indígenas se están quedando en manos de los mayores. El 21.2 % de los hablantes tiene 60 años o más, una proporción significativamente mayor al 14.8 % de la población no hablante.
"Estamos ante un patrimonio que está envejeciendo. Si el sistema educativo sigue expulsando a nuestros jóvenes, la cadena de transmisión se romperá para siempre", advierte la UNESCO en su proclama por la valoración de la diversidad.
Para Oaxaca, ser el líder nacional en diversidad lingüística no debería ser solo una medalla cultural, sino un mandato urgente. La preservación de la identidad no puede existir sin justicia educativa. Si las políticas públicas no logran cerrar la brecha de la inasistencia, el "Corazón de México" corre el riesgo de convertirse en un museo de lenguas que ya nadie sabe pronunciar.
Dato destacado
53.3 % de los jóvenes hablantes de lengua indígena (15-17 años) están fuera del sistema escolar.
27.3 % de la población en Oaxaca es hablante, la cifra más alta del país.
