Ciudad Ixtepec, Oax.- Cerca del ocaso, el viento es suave, presagio de lo que está destinado a suceder. Debajo de una hilera de almendros, -cuyas hojas color cobre han rodeado el área dispuesta como escenario-, se dispusieron las sillas para el público. Los asistentes llegan a la cita en la colonia Moderna de este municipio del Istmo de Tehuantepec para presenciar lo que marcará un parteaguas en su vida: “Conozco a tu familia. En custodia”, la pieza de danza contemporánea de la bailarina Rosario Ordóñez Fuentes.
Alrededor de las 20:00 horas, del pasado seis de enero, la música atrajo la atención de amigos y familia. Volver al origen fue lo que hizo que Rosario Ordóñez Fuentes decidiera apostar por mostrar apenas un atisbo de lo que hace, muchas veces del otro lado del mundo, en ese momento fue frente a sus compañeros de juventud, amigos entrañables y familia. Una función de danza.
Para ella el regreso ocurrió en varios sentidos: implicó para la bailarina volver al seno materno, a la casa de su madre, su hogar de infancia. La pieza implicó mostrar la dualidad y asimismo la eterna dicotomía: fragilidad y fortaleza, temor y valentía, ir hacia la vida y también aceptar la muerte.
Entonces la pregunta en el aire emerge: ¿qué es el arte? y las respuestas brotaron. La pieza sucedió en el patio de la casa de la señora Chayo, como anunciaba la invitación. Otras pistas para lo que se viviría fueron: “Nuestra parte de noche. Nuestra parte de día. Nuestro hueco de gracia. Nuestra hueca ironía”.
La danza sucedió, como un hilo cuya urdimbre se fue tejiendo en cada movimiento, en cada trazo de un cuerpo delgado, trabajado, fuerte y cuya intensidad brotó por cada poro. El público se mostró cautivado, curioso, vibrante como la ejecutante de su propia danza, que se entregó en el ritual del arte en cuerpo y alma.
Rosario Ordóñez en su danza murió y nació en el escenario. Entrega, inquietud, incertidumbre, lucha, templanza, ferocidad, furia, frustración, esperanza, suavidad, tenacidad, hallazgos, pérdidas, desolación, fe, alegría, tristeza, ensoñación, fugacidad, promesa, entrega y pasión.
Sentados en las sillas, asomados para tener la mejor vista, otros parados bajo los árboles: los asistentes a esta presentación inédita no se perdieron el detalle, varios registraron lo que vieron en sus dispositivos móviles. En un primer escenario, la bailarina se presentó debajo de coloridos decoros istmeños, algunos con diseño de flores, alegoría de los bordados de esta región.
La segunda parte de la pieza ocurrió en lo que otrora fuera un altar de su abuela. Entre rezos la bailarina trenzó su cabello, luego se sentó en un viejo banco de madera para evocar su propio reflejo; enseguida: otro nacimiento, así como otra muerte. La composición en una de las paredes fue un guiño al textil, líneas de papel picado con tramas atestiguaron la desnudez de su torso, mientras la ofrenda ante la fe fue su propia existencia.
“Conozco a tu familia. En custodia” de Rosario Ordóñez Fuentes, tuvo el acompañamiento en el proceso creativo de Manuel Ramírez, en los decoros istmeños, la creación de Axel Molina y en la composición musical, Miguel Ángel Frausto. Esta función marcó ese antes y después en la memoria familiar, colectiva, como un registro de historia, un fragmento de vida, del camino de la artista.
La presentación tuvo lugar en la colonia Moderna, de Ciudad Ixtepec, donde como ella misma lo ha parafraseado: “Junté mi fuerza en mi mano - y fui en contra del mundo -
no tanto como David - pero yo - fui doblemente valiente-”. Antes de partir de regreso a casa llegó el agradecimiento: “Familia, amigos y vecinos gracias infinitas por sostener y abrazar el temblor de mi cuerpo”.
