- Los quebrantos ascienden a 1 millón 300 mil pesos por día
JUCHITÁN, Oax. – El sector ganadero del Istmo de Tehuantepec enfrenta una crisis sin precedentes debido a la reaparición del gusano barrenador, una plaga que se creía erradicada hace décadas. La situación, que inició en noviembre de 2024, ha escalado de un problema de salud animal a una emergencia económica con afectaciones millonarias y el cierre del vital mercado estadunidense para el ganado mexicano.
La propagación de la plaga por el país ha encendido las alarmas, obligando a las autoridades y productores a redoblar esfuerzos. Actualmente, se están contratando técnicos y médicos veterinarios para recorrer los ranchos y aplicar tratamientos.
Productores istmeños han iniciado ciclos de capacitación para enfrentar la contingencia, señaló Isaías Santiago Domínguez, presidente de la Unión Ganadera Regional del Istmo de Tehuantepec (UGRIT).
“¿Qué están haciendo? Primero tomar el curso de capacitación con los productores y luego a donde nos reportan que hay casos de miasis, igual se les da la cura, se les da el tratamiento”,
La situación ha modificado drásticamente la rutina diaria en el campo. Los productores ahora deben vigilar cada herida y cada animal, incrementando las horas de trabajo y los gastos en medicamentos y prevención.
“Afortunadamente nos dieron alguna información referente al gusano barrenador [...] implica más horas de trabajo en el campo”, señaló Jorge Luis Fuentes López, productor ganadero de El Espinal.
El golpe más severo se siente en las finanzas del sector. Estados Unidos, un mercado crucial para la ganadería mexicana, cerró sus fronteras al ganado debido a la alerta sanitaria, generando pérdidas catastróficas para la industria.
“Tenemos una pérdida diaria de un millón trescientos mil pesos diarios porqué, porque los acopiadores ya no pueden venir a comprar para llevarlo al extranjero, por esa razón hay una pérdida diaria de esa naturaleza”, reveló Santiago Domínguez, al referirse a las pérdidas diarias que sufre el sector.
Ante el panorama desolador, la esperanza recae en la acción conjunta de los gobiernos federal y estatal para combatir la plaga; sin embargo, los ganaderos de la región exigen acciones más rápidas y contundentes, advirtiendo que la dilación podría llevar al colapso total del sector ganadero en el Istmo de Tehuantepec.
