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Compartiendo mis sencillos puntos homiléticos: "2 de noviembre, día de los fieles difuntos en Oaxaca".

La ofrenda más poderosa para nuestros difuntos no es materia, sino la comunión con los que ya partieron y por qué "orar por ellos es una idea santa y piadosa".
Foto(s): Cortesía
Redacción

Por Lázaro Peña V., Pbro.

 

La comunión con los difuntos. «La Iglesia peregrina, perfectamente consciente de esta comunión de todo el cuerpo místico de Jesucristo, desde los primeros tiempos del cristianismo honró con gran piedad el recuerdo de los difuntos y también ofreció sufragios por ellos; "pues es una idea santa y piadosa orar por los difuntos para que se vean libres de sus pecados" (2 M 12, 46)"» (LG 50). Nuestra oración por ellos puede no solamente ayudarles, sino también hacer eficaz su intercesión en nuestro favor (CEC 958).

 

Hermanos: Qué bueno que no olvidemos a nuestros difuntos y no saben cuánta alegría me da ver cómo nos afanamos por limpiar nuestros panteones y cultivar la flor de cempasúchil ( 20 flores ) para adornar los arcos y nuestros altares tanto en el hogar como en el cementerio, y esforzarnos para ponerles la comida que a ellos más le gustaba; pero lo que realmente hace mucho bien a nuestros difuntos es la oración que tú y yo hacemos por ellos y hacer lo que a ellos más les agradaba: Dejar de odiar, de pelearnos entre nosotros, de robar y retirarnos de los vicios; esa es la ofrenda que llega hasta donde ellos están.

 

“Una flor sobre mi tumba se marchita, una lágrima sobre mi recuerdo se evapora, pero una oración por mi alma la recoge Dios. No lloren, amados míos. Voy a unirme con Dios y los espero en el cielo. Yo muero, pero mi amor no muere, yo les amaré en el cielo como los he amado en la tierra.”

 

Lo más provechoso para nuestros hermanos difuntos es orar por ellos:

 

V/. No te acuerdes, Señor, de mis pecados.

R/. Cuando vengas a juzgar el mundo por el fuego.

V/. Señor, Dios mío, dirige mis pasos en tu presencia.

R/. Cuando vengas a juzgar el mundo por el fuego.

V/. Dale(s), Señor, el descanso eterno, y luzca para él (ella/ellos) la luz perpetua.

R/. Cuando vengas a juzgar el mundo por el fuego.

V/. Señor, ten piedad.

R/. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad.

— Padre nuestro...

V/. Del poder del infierno.

R/. Libra, Señor, su(s) alma(s).

V/. Descanse(n) en paz.

R/. Amén.

V/. Señor, escucha mi oración.

R/. Y llegue a Ti mi clamor.

V/. El Señor esté con ustedes.

R/. Y con tu espíritu.

 

Oremos: Absuelve, te rogamos, Señor, el (las) alma(s) de tu(s) siervo(s) N. de todo vínculo de pecado, para que, en la gloria de la resurrección, descanse(n) resucitado(a)(os) entre tus santos y elegidos. Por Cristo nuestro Señor.

R/. Amén.

 

 

"Tres palabras para recordar y meditar esta semana"

 

Cementerio: Proviene del Griego "koimeterion", que significa "lugar para dormir". Es un lugar dedicado a las sepulturas de los hombres. En la Iglesia, los cementerios son bendecidos litúrgicamente, del mismo modo que los edificios destinados al culto; pero esto es difícil en la actualidad, sobre todo en países como el nuestro, donde la autoridad civil asume y relega a la religiosa en la administración de los cementerios. De tal modo que, "donde sea posible, la Iglesia debe tener cementerios propios, o al menos un espacio en los cementerios civiles, bendecido debidamente, destinado a la sepultura de los fieles. Si esto no es posible, ha de bendecirse individualmente cada sepultura" (Canon 1240). Pues en la visión cristiana los cuerpos de los fieles difuntos merecen respeto y expresiones de caridad, y son símbolo de esperanza y de fe para los fieles vivos.

 

Panteón: Proviene de la misma raíz que "Panteísmo". Así se le denomina al conjunto de todos los dioses de una mitología o de una religión; así como al lugar o templo donde culturas como la griega y la romana depositaban las imágenes de sus dioses. 

Actualmente, con esta palabra se designa el monumento que se erige para sepultura de los muertos, ya sea una persona, una familia u otro grupo. Aunque, como católicos, lo ideal sería hacer la distinción entre panteón y cementerio; pues panteón toma más los principios del panteísmo, que es una doctrina filosófica según la cual el universo, la naturaleza y la idea que tienen de Dios, son equivalentes, así que niegan la trascendencia; en cambio, cementerio nos acerca más a la idea cristiana de "dormición" (como María Santísima), con la certeza de la Resurrección en Cristo Jesús, pues si Él no hubiera resucitado, vana sería nuestra fe (1Cor. 15, 14). 

 

Resurrección: Para nuestra fe católica, la Resurrección de Cristo es el centro y fundamento; sin la Resurrección todo habría acabado en el Calvario. Pero Cristo ha vencido a la muerte en su Resurrección y nosotros tendremos la misma suerte que Él, viviremos para siempre con Él (Rom. 6, 9 y 8, 2; 1Cor 15, 54-57; Jn 11, 25-26).

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