Mientras que hace no más de 10 años el porcentaje de basura orgánica no reciclable era sólo del 30 por ciento, en la actualidad ésta rebasa en algunos casos 50 por ciento. El consumo de pilas, compra de celulares, mayor ingesta de productos en empaques metalizados, utilización de bolsas de plástico, van creando nuevas problemáticas para la disposición final de la basura.
Si el consumo de productos que crean basura no reciclable continúa como hasta ahora, el problema será mayúsculo y difícil de resolver, señaló el profesor Ernesto Castañeda, integrante del Comité Técnico del Cambio Climático del Estado de Oaxaca.
Hasta hace un par de décadas, la basura no estaba predominada por plásticos, empaques y etiquetas no composteables ni reciclables. A modo de ejemplo indicó que si se producían 100 kilos de basura, 70 eran orgánicos y se podían utilizar para la producción de composta y mejorar la calidad de los suelos.
Otros 15 o 20 kilos se podían reutilizar de manera fácil porque era cartón, vidrio y fierro. Lo mínimo producido era basura que tenía que pasar por un proceso para ser desechada.
0.86 kg
de residuos por persona, es el promedio diario a nivel nacional de recolección de residuos sólidos urbanos (RSU.
En la actualidad la situación es contraria. Ahora de los 100 kilos, 70 son productos que no se pueden reciclar porque son de origen industrial como las espumas, empaques de comida y vasos desechables.
Nueva basura
Aquellos materiales tienen que pasar por todo un proceso largo y costoso que requiere de mayor energía y dinero que si se producen nuevos. “Los productores entonces dicen: voy a gastar más energía en reciclar, entonces mejor hago nueva basura y no reciclo, pero con eso nosotros mismos estamos incrementando el problema”, expuso.
Al ritmo de consumo actual -consideró- en pocos años no será suficiente el espacio para depositar los desechos urbanos generados pues además de la cantidad por sí misma, los años de degradación de productos como empaques metálicos, pilas, aluminios, pañales desechables, por citar algunos, van desde los 100 años.
En el caso de los papeles no todos pueden ser reutilizables o reciclables. Revistas, catálogos, papel de celofán utilizados para envolturas de regalo, servilletas o vasos usados ya no tienen una segunda oportunidad de vida.
En el caso de los vidrios tampoco son reutilizables los materiales de focos, lámparas, cristales planos por ejemplo de ventanas, espejos, gafas de sol, tazas, macetas y otros objetos de cerámica. En el caso de metales tampoco son reciclables las latas con sustancias tóxicas, por ejemplo pintura y aerosoles.
Ernesto Castañeda agregó que la utilización de estos productos deben ser reducidos y no sólo apostar a la separación de basura.
