La vigilancia prenatal constituye la herramienta fundamental para mejorar el pronóstico y desarrollo del embarazo de las futuras mamás, por medio de estudios de ultrasonido y tamizaje prenatal, para calcular el riesgo de posibles complicaciones.
De acuerdo con un reporte del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), estas pruebas permiten prever la preeclampsia (presión arterial alta), alteraciones genéticas, parto prematuro y problemas con la placenta.
De esta manera, en las Unidades de Primer Nivel se determina el riesgo obstétrico de la paciente para realizar una referencia oportuna a la consulta con el gineco-obstetra en el Segundo Nivel de Atención o con el medico materno fetal.
Mientras que en las unidades de Alta Especialidad se ofrecen servicios cuando existe alguna complicación grave en el embarazo o cuando la mujer tiene alguna patología crónica previa a la gestación,
Para mejorar el desarrollo del embarazo, el control prenatal representa la primera oportunidad con medidas de atención preventiva y derivación a los módulos PREVENIMSS, ya que en
estos consultorios se realizan acciones preventivas como la realización de glucosa capilar y pruebas duales para VIH/SIFILIS, estomatología para salud bucal, aplicación de vacunas para la etapa del embarazo, donde la mujer es más susceptible de padecer patologías como tétanos, influenza y COVID por temporada invernal.
En el territorio nacional, el IMSS cuenta con 206 unidades hospitalarias de Segundo Nivel, donde se otorgan servicios obstétricos y cinco Unidades Médicas de Alta Especialidad de servicios obstétricos.
Durante el embarazo, las consultas a madres de familia se brindan en los servicios de medicina familiar, en especialidad en Segundo y Tercer Nivel, así como en Urgencias, de acuerdo con el trimestre que cursen en la gestación.
En el primer trimestre, los motivos de revisión médica se brindan por náuseas y vómitos propios de las primeras semanas de gestación, por amenaza de aborto y síntomas asociados a infecciones del tracto genitourinario.
En el segundo trimestre, las causas de consulta se relacionan con amenazas de aborto y amenazas de parto pre-término, relacionadas en su mayoría con infecciones genitourinarias.
Y en el tercer trimestre el origen de esas atenciones radica en las manifestaciones de infección genitourinaria, las asociadas a enfermedades hipertensivas del embarazo y otros, como falso trabajo de parto o el trabajo de parto.
Para el tratamiento de patologías infecciosas del tracto genitourinario, como principales motivos de consulta, el personal médico prescribe tratamientos dirigidos a erradicar los microorganismos que condicionan estas afecciones.
De acuerdo con las cifras más recientes de población derechohabiente adscrita a Unidades de Medicina Familiar, el IMSS tiene más de seis millones 500 mil mamás trabajadoras y beneficiarias inscritas.
Del total, el grupo de mamás trabajadoras de 30 a 40 años de edad tiene el mayor registro con 660 mil 533 integrantes, las mamás beneficiarias de 85 años o más superan las 620 mil.
