Rodrigo Velásquez Torres
Antes de hablar el ser humano canta,
antes de caminar, baila
y antes de escribir, dibuja.
Phylicia Rashād
El día de ayer, 15 de abril, se conmemoró el Día Mundial del Arte, una fecha establecida para recordarnos la importancia del arte en para la humanidad. Desde el año 2012 se viene celebrando en esta fecha, siendo oficializada por la UNESCO en 2019. Se eligió esta fecha por el natalicio de Leonardo Da Vinci (1452- 1519), genio universal que fue pintor, escultor, diseñador, arquitecto, poeta y biólogo, entre otras disciplinas. Es considerado por especialistas como el hombre del Renacimiento, el primero en dejar atrás la edad media, además de un extraordinario exponente de todas las artes de su época.
El arte (junto con la ciencia) es una de las formas más evolucionadas de expresión humana, a través de él se manifiesta una visión personal sobre lo que nos aqueja, interesa o simplemente nos parece bello. La práctica del arte aparece desde edades tempranas, parafraseando a Phylicia Rashād: antes de hablar el ser humano canta, antes de caminar, baila y antes de escribir, dibuja. Además, es reconocido por la ciencia sus numerosos beneficios, entre los que destacan: el desarrollo de sensibilidad, ayuda al aumento de la concentración, permite el desarrollo de estructuras de pensamiento más complejas, fomenta la creatividad tanto individual como grupal, promueve la tolerancia, aumenta la confianza y el autoconcepto del individuo, permitiendo a las personas desarrollar una vida interna más profunda. Hacer y apreciar arte nos hace sentir y ser humanos.
El arte es una manifestación humana vital, se trata de una expresión creativa y simbólica de nuestra cultura, desempeñando un rol fundamental en el desarrollo y unión de personas y comunidades, promoviendo la identidad colectiva, la diversidad y el diálogo. El arte une. El arte nutre la creatividad, innovación y diversidad cultural de las naciones y de las personas, desempeñando un rol trascendental en el intercambio de conocimientos, en el fomento del interés y el diálogo.
El arte, en todas sus formas, es una herramienta poderosa para la transformación social y la promoción de la paz y la justicia. Su valor y relevancia en nuestras vidas es inestimable. En estos días en donde la humanidad está utilizando la I.A. para darse tufos de artista, es importante recalcar la naturaleza humana de la creación artística: una máquina podrá ser capaz de pintar como Picasso, pero jamás podrá asombrarse ante el Guernica, tampoco apreciar una danza o una obra de teatro, llorar al descubrir la música de Mozart, ni reír (y también llorar) con el Quijote. Ni mucho menos sentir emoción en su espíritu al ver un atardecer. Las máquinas deberían estar trabajando y haciendo labores pesadas mientras la humanidad se (re)descubre en las artes y no al revés, verdaderamente estamos viviendo el mundo al revés.
