El derecho de las personas adultas mayores a acceder a una tarifa preferencial en el transporte público de Oaxaca se ha convertido en una fuente constante de discriminación y maltrato.
A diario, usuarios de la tercera edad denuncian actitudes hostiles por parte de los choferes, quienes en muchas ocasiones se niegan a detenerse cuando ven la credencial del Instituto Nacional de las Personas Adultas Mayores (INAPAM) o responden con agresiones verbales al aceptar el pago con descuento.
Carmen, de 71 años, relata que ha tenido que ocultar su tarjeta para poder abordar una unidad y que, una vez dentro, el chofer le devuelve el cambio de forma brusca, acompañado de insultos. “¿Habrá alguien que atienda esta situación?”, cuestiona.
En redes sociales, Paulina compartió su experiencia tras abordar un autobús de la línea Tucdosa en la parada de la Rectoría de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO).
“Por pagar con mi credencial del INAPAM, el chofer me aventó el dinero. Esto es una acción recurrente de maltrato y falta de respeto, sin que haya una sanción”, denunció.
Otros usuarios confirmaron que este tipo de violencia es común y que, en muchas ocasiones, los conductores simplemente ignoran a los adultos mayores que esperan el transporte, evitando recogerlos para no aceptar la tarifa reducida.
A pesar de que este problema ha sido denunciado en diversas ocasiones, las autoridades han mostrado poca acción para garantizar el respeto de los derechos de las personas adultas mayores.
Sector vulnerable y en crecimiento
El problema cobra mayor relevancia al considerar que la población adulta mayor en México va en aumento. Según el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), se estima que para 2050, en Oaxaca 21 de cada 100 personas tendrán más de 60 años.
Además de la discriminación en el transporte, muchas personas mayores enfrentan condiciones económicas precarias. Un estudio del Centro de Estudios Sociales y de Opinión Pública del Congreso de Oaxaca revela que el 25.90% de los adultos mayores que trabajan lo hacen de manera independiente sin recibir un salario. Además, el 61.86% de ellos percibe ingresos menores a un salario mínimo, mientras que solo el 26.06% de las mujeres adultas mayores ganan más de cinco salarios mínimos.
