El Comité Nacional para la Vigilancia Epidemiológica (CONAVE) ha emitido una alerta por el aumento de casos de tos ferina en varias regiones del país. Esta enfermedad respiratoria altamente contagiosa afecta principalmente a bebés y niños pequeños, aunque también puede presentarse en adolescentes y adultos no vacunados.
Desde la pandemia de COVID-19, la vigilancia epidemiológica de la tos ferina disminuyó considerablemente. Sin embargo, en 2024 se registraron 463 casos confirmados en México, más del doble que en 2023. En lo que va de 2025, ya se han reportado 120 casos en 21 estados.
¿Qué es la tos ferina?
La tos ferina, también conocida como coqueluche, es una infección respiratoria causada por la bacteria Bordetella pertussis. Se transmite a través de las gotitas de saliva expulsadas al toser o estornudar, lo que facilita su propagación en comunidades con baja cobertura de vacunación.
Aunque puede afectar a personas de cualquier edad, es especialmente peligrosa en bebés menores de seis meses, quienes tienen un mayor riesgo de complicaciones graves, hospitalización e incluso muerte.
¿Cuáles son los síntomas de la tos ferina?
La enfermedad tiene tres fases, cada una con síntomas específicos:
1. Fase inicial o catarral (1-2 semanas)
Los primeros síntomas suelen confundirse con los de un resfriado común:
- Goteo nasal constante
- Estornudos frecuentes
- Ojos llorosos
- Fiebre baja (en algunos casos)
- Tos leve que va en aumento
Esta es la etapa donde la enfermedad es más contagiosa.
2. Fase paroxística (4-6 semanas)
Los síntomas se agravan y la tos se vuelve más intensa. Se presentan:
- Episodios de tos seca y repetitiva seguidos de un sonido agudo al inhalar (como un "gallo" o "silbido").
- Dificultad para respirar durante los ataques de tos.
- Vómito después de toser intensamente.
- Fatiga extrema debido a la tos persistente.
En los bebés, la tos puede ser mínima o incluso ausente, pero pueden presentar pausas en la respiración (apnea), lo que es muy peligroso.
3. Fase de recuperación o convalecencia (2-3 semanas o más)
La tos comienza a disminuir, pero puede persistir durante semanas o incluso meses. Aunque ya no es contagiosa en esta etapa, los pacientes pueden quedar con una mayor sensibilidad a infecciones respiratorias.
¿Oaxaca es afectada por la tos ferina?
Hasta la semana epidemiológica 07 de 2025, en Oaxaca se han reportado 10 casos confirmados, con una incidencia de 0.24 casos por cada 100 mil habitantes. Aunque el número puede parecer bajo, es fundamental tomar medidas preventivas para evitar un brote mayor.
Asimismo, en Oaxaca, la tos ferina ha reportado una letalidad del 10%, de acuerdo con cifras oficiales del CONAVE, emitidas en la última semana de febrero.
Diagnóstico y tratamiento
La tos ferina se diagnostica con base en los síntomas y se confirma mediante:
- Prueba de exudado nasofaríngeo para detectar la bacteria Bordetella pertussis.
- Pruebas serológicas en algunos casos para detectar anticuerpos.
El tratamiento incluye:
- Antibióticos (eritromicina, azitromicina o claritromicina) para reducir la propagación.
- Control de síntomas con hidratación y reposo.
- En bebés y casos graves, hospitalización para monitoreo respiratorio.
Los antibióticos solo son efectivos en las primeras etapas de la enfermedad. Si la tos ya es persistente, el tratamiento se enfoca en aliviar los síntomas.
Vacunas recomendadas
- Pentavalente o hexavalente: Se aplica a los 2, 4, 6 y 18 meses de edad.
- DPT: Refuerzo a los 4 años.
- Tdap: Para adolescentes y adultos, especialmente embarazadas en el tercer trimestre para proteger al bebé.
Las embarazadas deben vacunarse en cada embarazo para pasar inmunidad al bebé antes de su nacimiento.
