TEOCOCUILCO DE MARCOS PÉREZ, Oaxaca.- Entre la niebla que cubre al bosque y el sonido musical de una espectacular cascada, emergen cabañas de madera que invitan al descanso y la meditación, combinando el contacto con la naturaleza en su más pura esencia.
Sobre la carretera federal 190, Oaxaca-México, hasta la entrada a San Pablo Etla, siguiendo los señalamientos, se llega a un camino de terracería que conforme se avanza va dejando el clima caluroso del centro de la capital, y se transforma en una atmósfera fría y llena de neblina. A una hora de la Verde Antequera se encuentra el centro ecoturistico Las Guacamayas, perteneciente a la comunidad de Teococuilco de Marcos Pérez.
Ubicación
Esta población de la Sierra Norte, pertenece a la comunidad de Teococuilco de Marcos Pérez y se encuentra a tan sólo 31 kilómetros al poniente de la ciudad de Oaxaca.
Belleza natural
Rodeado de bosques, este centro recreativo ofrece una experiencia diferente que rompe con el turismo tradicional en Oaxaca. Hay siete cabañas que cada semana reciben a varios visitantes mexicanos y extranjeros que recorren el estado en busca de un lugar tranquilo y diferente.
Cuentan con un comedor familiar donde se sirven ricos platillos tradicionales de la región, dándole preferencia a las truchas empapeladas que cultivan ahí mismo. Con el frío, la bebida que más se sirve es el chocolate caliente y el café de olla endulzado con piloncillo; también hay un salón de fiestas y próximamente se abrirá un área para realizar temazcales.
Actualmente, Juan Martín Pérez y su sobrino Efrén Matías Ruiz, se encuentran a cargo de la gerencia de este atractivo turístico. Con una actitud hospitalaria y alegre reciben a la gente.
Miradores con vistas panorámicas del bosque y la ciudad. FOTO: Emilio Morales
Martín Pérez señala que “nos apoyó la Comisión Nacional para el Desarrollo de Pueblos Indígenas. Todo esto es bien comunal, entonces la gente del pueblo se organizó, planeó y asignó esta zona para construir las cabañas. El apoyo se dio y concluyó bien, pero tenemos en mente una tirolesa y vamos a solicitar de nuevo el apoyo para que se haga debidamente; necesitamos de ingenieros para brindar actividades de ese tipo, de la manera más segura posible”.
Impulso económico
Con 10 años de servicio, Las Guacamayas se ha vuelto un impulso económico para el municipio de San Pablo, ya que este recinto se organiza de manera que la administración se rota cada dos años. En temporada alta, al menos 10 familias se ven beneficiadas por la generación de empleos. Y locales de comida que quedan en el camino son visitados por los turistas, generando más ingresos, principalmente los fines de semana y en vacaciones.
“Las decisiones que se toman acá tienen que ver con la asamblea del pueblo; lo que opina el pueblo eso se hace. Todos estuvimos de acuerdo, la intención es generar empleos e ingresos, sobre todo para evitar la migración de nuestros jóvenes y que no se pierdan nuestras costumbres por falta de oportunidades en la comunidad”, continúa Martín Pérez.
El ecoturismo en Oaxaca se ha vuelto un atractivo primordial para las nuevas generaciones locales y turísticas porque engloba la ética ecológica con un formato de negocio sustentable, sin tener un impacto negativo en zonas naturales.
La zona de comida...¡simplemente encantadora! FOTO: Emilio Morales
Otra ventaja del ecoturismo, como en el caso de Las Guacamayas, reside en la oportunidad que se le da al visitante de convivir directamente con la cultura y tradiciones de los habitantes anfitriones, respetando por completo el recinto y creando una nueva conciencia del lugar y las costumbres oaxaqueñas de esta área.
Crece número de visitantes
El joven Efrén, quien guía las caminatas nocturnas, explica que “la mitad de la gente que nos visita son mexicanos y la otra mitad del extranjero (chinos, españoles, turismo internacional). Nos damos cuenta que se extiende la publicidad por las redes sociales, llegan muchos oaxaqueños y nos dicen que estando tan cerquita y no sabían que existía este lugar. Nos empieza a ir mejor; a través de ellos vemos que necesitamos construir más porque la gente ya reserva y a veces ya no hay cupo”.
Una de las exigencias por parte de la población de San Pablo, es la pavimentación de la carretera, ya que el acceso se complica para algunos automóviles, cuando la terracería se deteriora por las constantes lluvias.
Se extingue el zapoteco
Juan Martín y su sobrino Efrén externaron su preocupación por la pérdida gradual del lenguaje zapoteco.
Dicen que a falta de maestros y del interés fuera de su comunidad, cada vez es más difícil preservar su lengua, ya que sin maestros es complicado enseñar de manera correcta la escritura del zapoteco, lo que la vuelve incompetente ante otros idiomas como el español o el inglés.
