A diario, Armando camina desde la calle de Crespo hasta avenida Juárez y durante su recorrido – desde hace no mucho- pone especial atención a cada construcción ubicada en las casi siete calles que transita, pues a su paso existe un alto riesgo para los transeúntes de esa zona del centro de la capital oaxaqueña y que pocos advierten: los inmuebles antiguos apunto de colapsar.
Lo que este oaxaqueño desconcone es que ese peligro seguirá por tiempo indeterminado, ya que la rehabilitación de esas construcciones requiere de cuantiosos recursos a los cuales pocos o casi ningún propietario puede acceder, a menos que se venda la construcción o el gobierno se haga cargo del financiamiento.
Advertencia, solo cintas amarillas
Oaxaca ocupa el primer lugar en actividad sísmica en el país, muestra de ello es que de los 1 mil 428 movimientos telúricos registrados en el pasado mes de julio, el mayor porcentaje registró su epicentro en esta entidad, ello sumado a las intensas lluvias que afectan a las construcciones y el daño es mayor para las ubicadas dentro del polígono del Centro Histórico, edificaciones consideradas como parte del patrimonio cultural por su antigüedad y arquitectura.
En el reciente censo levantado por la coordinación municipal de Protección Civil se evidencia que 315 edificaciones se encuentran en mal estado y, de ellas, 49 son de alto riesgo, además que, del total de esos inmuebles, 70% aún están habitados.
Los recuerdos se sepultan debajo de los escombros. FOTO: Román Carlos
Apenas hace una semana en la calle de Arteaga integrantes de esa dependencia atendieron el derrumbe de una barda reblandecida por las lluvias registradas, hecho que afortunadamente no cobró víctimas, sin embargo, predomina el peligro en esa y otras construcciones de la zona, para quienes ahí viven o para cualquier ciudadano que transite en las aceras de las calles donde se ubican.
El mayor riesgo son las construcciones que se encuentran dentro del catálogo del Centro Histórico, sin embargo, existen muchas otras ubicadas fuera del polígono de protección de esta área y de las que aún no existen registros, mucho menos revisión.
El suelo de la capital oaxaqueña es variado, dadas las condiciones geológicas del mismo, lo que implica que existen zonas de mayor riesgo, comola zona donde las autoridades deberían revisar continuamente las condiciones de los edificios, sobre todo, los que congregan a la población por ser áreas comerciales, pero tampoco existe el equipo técnico suficiente para ello.
Aunque es una dependencia que coordina esfuerzos con otras instancias, Protección Civil Municipal se declara incapaz para tender las demandas preventivas, operativas y de revisión de riesgos y, en el caso específico de los inmuebles dañados, a lo único que se limitan es advertir del riesgo mediante cintas amarillas.
Una ventana al lejano pasado de Oaxaca. FOTO: Román Carlos
Falta de dinero frena rehabilitación de inmuebles
En coincidencia, la directora de Desarrollo Urbano, Centro Histórico y Ecología del Gobierno Municipal de Oaxaca de Juárez, Miriam Berenice Canseco López, afirmó que la economía de los propietarios de las casonas del centro frena la posibilidad de la restauración; ejemplicificó: sólo la licencia por una mejora mínima cuesta alrededor de tres mil pesos, a ello se suman conflictos de litigio o abandono de los dueños.
“ Nos preocupa el problema, tenemos muy claro que hay que resolverlo, lamentablemente esto no depende solo del gobierno municipal pues 80% de las construcciones son propiedad privada y, mientras los dueños carescan de recursos o la disposición de resolverlo, difícilmente lo lograremos”, comenta la funcionaria.
Detrás de las oxidadas láminas, la desatención. FOTO: Román Carlos
Censan 65 afectados
La Dirección del Centro Histórico cuenta con su propio censo, en él se refleja que 65 inmuebles presentan daños que llegan hasta los desgajamientos por afectaciones de humedad.
“La falta de mantenimiento a este tipo de patrimonio nos pasa factura encareciendo los costos y, con el paso de los años, están convertidos en un peligro ; llegado el momento, es imposible restaurar una vivienda cuya construcción tiene la particularidad de considerarse antigua, histórica o que forma parte de las estructuras que proporciona armonía al entorno urbano, ”, reiteró.
Con proyectos de restauración, elaborados por estudiantes de la Escuela de Arquitectura 5 de Mayo de la Universidad Autónoma Benito Juárez, descuentos prediales y asesoría técnica, el gobierno municipal intenta apoyar e incentivar a la sociedad involucrada en estos casos; con personal técnico de la dependencia, a la fecha se han dictaminado e iniciado algunos procesos de mejoramiento, pero no pueden asumir el total de la responsabilidad.
Dentro y fuera del polígono, las construcciones de cualquier tipo, pero mucho más aquellas que son utilizadas para casa habitación y/o negocio, deben cumplir con normas que marca la ley en la materia y para asegurarlo, se debe contar con un responsable de obra debidamente certificado e incluido en el padrón de la Coordinación Municipal del municipio, en la capital, este listado lo conforman cerca de 300 profesionistas.
Los años derrumban viejas construcciones ante la falta de un plan oficial de atención. FOTO: Román Carlos
Según especialistas en la materia, los reglamentos vigentes han ayudado a acotar los riesgos, sin embargo, no puede omitirse la responsabilidad que tienen los poseedores de esas construcciones.
Plantean que una de las soluciones es la gestión de recursos ante organizaciones como el Comité Nacional Mexicano del Consejo Internacional de Monumentos y Sitios, ICOMOS Mexicano, A.C., organismo de UNESCO que coadyuva en la solución de esta problemática.
Corresponsabilidad
Muchos de los edificios dañados aún están habitados, a lo que se suma el riesgo para quienes los ocupan.
Aseveran, que también es importante incluir en la toma de decisiones respecto a este tema a los Colegios de Arquitectos e Ingenieros locales, pero, lo más importante es la sensibilidad, responsabilidad y conciencia social que debe adquirirse con respecto al cuidado del patrimonio histórico de Oaxaca, mismo que depende del gobierno, de los dueños de edificios y de la sociedad en general, la que debe aprender a valorar la riqueza con que cuenta Oaxaca, pues el daño a una construcción se genera también desde fuera, con una simple pinta de paredes.
Vidas, eso es lo que está en juego, tanto de quienes aún habitan las propiedades dañadas como los transeúnte que, a diario, igual que Armando, caminan por las calles donde se ubican las edificaciones dañadas, lugares que guardan hermosos recuerdos, pero que representan un grave peligro para todos.
