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¿Cuántos abrazos son necesarios para ser feliz?

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Foto(s): Cortesía
Antonio Cuevas

Un abrazo es una muestra de amor o saludo dirigido a otra persona, por lo que indica afecto hacia la contraparte; sin embargo, puede obtener un sinnúmero de significados.

En el marco del Día Internacional del Abrazo, Alicia Castillo Martínez, especialista en neurociencias y académica de la Facultad de Medicina de la UNAM, menciona que este tipo de contacto físico es indispensable en la humanidad, puesto que beneficia la salud tanto de la persona que lo da como de quien lo recibe.

Castillo enuncia que este gesto genera un aumento en la producción de oxitocina, dopamina y serotonina, conocida como la hormona de la felicidad.

La académica refutó que los abrazos en adultos mayores permiten estimular la memoria y aumentan el sentido de pertenencia social, por lo que, de no recibirlos, podrían caer en depresión.

Finalmente, Alicia Castillo recomienda que una persona reciba entre cuatro y ocho abrazos al día para beneficiar su salud.

¿Qué es la abrazoterapia? 

La abrazoterapia es una técnica terapéutica que utiliza el abrazo como herramienta para promover la relajación, la conexión emocional y el bienestar físico y mental. También, busca activar la producción de oxitocina, conocida como la "hormona del amor", que ayuda a reducir el estrés y la ansiedad.

La abrazoterapia se basa en la idea de que el contacto físico y la conexión emocional son fundamentales para el bienestar humano. A través de esta práctica, las personas pueden experimentar una mayor sensación de calma, seguridad y alegría.

¿Existen abrazos peligrosos? 

Hoy día no existe ningún estudio que determine el peligro de un abrazo. Sin embargo, dar un abrazo sin lastimar requiere una técnica adecuada y ser consciente de las necesidades y límites de la otra persona. Por ende, es importante acercarse a ella de manera suave y respetuosa, sin sorprenderla ni invadir su espacio personal.

En este sentido, es importante ser consciente de la presión y la intensidad. Un abrazo suave y cálido es más efectivo que un abrazo fuerte y apretado. Por consiguiente, se debe cerciorar de que los brazos estén relajados y de que no se esté aplicando demasiada presión. Aunado a ello, es importante ser consciente de la posición de la cabeza y el cuello de la persona, para evitar cualquier dolor o incomodidad.

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