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Oaxaqueños prefieren endeudarse que ir al hospital Aurelio Valdivieso

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Foto(s): Emilio Morales Pacheco
Nadia Altamirano Díaz

“La salud es un tema ya de privilegios, si no tienes el dinero, te mueres”, es la conclusión a la que llegó Patricia Flores, una mujer que debió pagar casi 90 mil pesos para sobrevivir a una torsión ovárica, porque en el Hospital General Doctor Aurelio Valdivieso no pudieron atenderla.

Junto con su hijo de cinco años y su hermana, Patricia radica en Putla Villa de Guerrero, pero desde el pasado 23 de diciembre llegaron a Oaxaca de Juárez para pasar estas fechas con su mamá.

La noche del pasado viernes 3 de enero, la hermana de Patricia la encontró tirada en el piso, camino al baño.

El servicio de ambulancia al que llamaron les aclaró que no había un hospital público al cual llevarla, porque en el Valdivieso les acababan de rechazar a un paciente y cuando llamaron por teléfono les explicaron que no la recibirían por falta de insumos.

Pagar para vivir


La única opción era acudir al servicio privado y aunque visitaron un hospital cuyo costo sería menor, cuando llegaron les aclararon que no había médicos, así que recurrieron a uno en el centro de la ciudad.

“Me atendieron muy rápido. Me hicieron un ultrasonido y mi cavidad abdominal estaba llena de sangre, así que me pasaron a cirugía de emergencia”, un servicio que tan sólo implicó desembolsar 45 mil pesos por honorarios médicos.

La recomendación médica era que Patricia pasara más de un día hospitalizada para su recuperación, pero después de un día pidió el alta voluntaria porque la cuenta crecía.

“De hospitalización fueron 35 mil 562 pesos, más 7 mil pesos de dos unidades de sangre porque, ni en sueños me imaginaba gastar tanto dinero”, reconoce al explicar cómo su familia pudo reunir casi los 90 mil pesos.

“Mi papá, con quien no convivo, me dio 18 mil pesos porque le pedí que me ayudara, mi mamá tenía parte de su aguinaldo, pedí un préstamo de 25 mil, le pedimos 10 mil a una tía y otro poco con conocidos, por eso no me quedé más tiempo en el hospital”, dice todavía sorprendida por la situación del Hospital Valdivieso.

“Me sorprende mucho porque en ese hospital nació mi hijo por parto natural y no me cobraron un solo peso, aunque estaban saturados, sí me atendieron”, recuerda sin dar crédito a que las cirugías están suspendidas por falta de insumos y medicamentos.

Miedo a morirse


Si Raúl volviera a experimentar un ataque de su Enfermedad Pulmonar Obstructiva Crónica (EPOC), lo que menos quiere es intentar ingresar al Hospital Aurelio Valdivieso, la única opción de atención pública para personas sin seguridad social.

“No atienden luego y se tardan mucho”, reconoce en medio de una crisis exacerbada en un hospital que lleva años operando con saturación de pacientes, pero sin insumos o medicamentos suficientes.

Apenas el sábado 14 de marzo, Raúl enfrentó dificultades para respirar, pero en Santa Catarina Ixtepeji no existe más que una clínica sin la capacidad resolutiva para suministrarle oxígeno.

“Mi familia me trajo a la ciudad, pero a una clínica particular, nos endrogamos con 30 mil pesos por los estudios, placas y tres días que estuve internado, pero a veces es mejor así para que te atiendan luego”, dice consciente de que en Oaxaca no hay una institución pública que le garantice su derecho a la salud.

Raúl, quien cumplió 58 años, dejó de trabajar desde hace dos en el campo porque como paciente de EPOC no puede hacer nada que agudice su dificultad para respirar de una enfermedad que se considera silenciosa y la cuarta causa de muerte en el mundo.

En sí, en el año 2019 fue la primera vez en que Raúl presentó problemas respiratorios con una neumonía que le hizo requerir oxígeno.

No diagnostican


“En el Hospital Civil (Valdivieso) estuve un día con oxígeno, me dieron de alta, pero a los tres días volví a sentirme mal y mi familia me llevó a una clínica particular”, donde debió pagar 25 mil pesos por la atención.

Fue a través del servicio privado que a Raúl le diagnosticaron que haber fumado y dedicarse a quemar leña para elaborar carbón fueron determinantes para desarrollar EPOC.

Este miércoles, Raúl acudió al Hospital Valdivieso para su cita trimestral y aunque le enviaron a realizar estudios de rutina, en el laboratorio no le pudieron agendar porque desde el pasado martes el servicio está suspendido.

“Sólo voy a que me chequen mi oxigenación y pulmones porque el medicamento que yo necesito (trimbow) no lo tienen ahí y ahora lo voy a tener que comprar cada mes, un inhalador me cuesta casi mil 600 pesos y trae 120 aplicaciones, antes era una en la mañana y otra en la tarde, pero el médico dice que deben ser ahora dos”, describe.

“Ahorita me preocupa comprar cada mes el medicamento porque no puedo trabajar, mi esposa y mis hijos me ayudan, pero no quiero tener que hospitalizar, porque no tengo la confianza de ir al Valdivieso porque no atienden luego”, reconoció Raúl, quien es parte del 60 por ciento de la población en Oaxaca sin seguridad social que resiente la crisis que vive el Hospital Valdivieso.

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