Gerardo Valdivieso Parada
(Fragmento)
Este 2025 la Vela de las Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro cumplirá cincuenta años.
El doctor en estudios mesoamericanos, Víctor de la Cruz, decía que los juchitecos trascendieron a la fama nacional en tres momentos de la historia. El primero fue durante la Revolución cuando Juchitán aportó un gran número de generales, y sus hombres se volvieron soldados de élite por su valor en combate. En sus memorias el general Álvaro Obregón los recuerda en una cita cínica pero triste: “no hay un panteón de la patria en donde no esté sepultado un juchiteco”. El segundo fue durante la pacificación del país, a partir de la década de los treinta, cuando con la figura y el traje de la mujer istmeña, trascendieron al cine nacional con películas como La Sandunga y Tierra de pasiones; figuras como Diego Rivera las pintaban en sus cuadros y murales, Tina Modotti las retrató y junto a Miguel Covarrubias, autor del libro el Sur de México, llegó al Istmo; Frida Kahlo adoptó su indumentaria y se eternizó con el traje regional en sus pinturas. El tercero, decía con cierta indignación y pena, la fama de Juchitán es de trascendencia nacional y hasta internacional por sus muxe’s.
Es innegable que los estudios académicos, documentales, películas, libros, reportajes en las revistas de moda, que han dado fama nacional a los muxe’ se deben en gran parte a la vela de las Auténticas Intrépidas Buscadoras del Peligro.
La mayoría de los que fundaron las Intrépidas venían de estudiar en la ciudad de México, dos de ellos fueron los pilares: Néstor Santiago, de Comitancillo y Oscar Cazorla, de Juchitán. Como estudiantes en la capital conformaron un grupo de muxes istmeños que se puso el nombre en inglés castellanizado de las panteras negras: las Panther Blacks. Esto en los primeros años de los setenta.
De regreso a Juchitán se enfrentaron a la represión y persecución hacia los muxe’, por lo que optaron por visitar a Néstor en su pueblo: Comitancillo, en donde los pobladores eran más tolerantes y amables. No tenían problemas para acudir a cantinas y fiestas. En una de éstas, recuerda Cazorla en una entrevista, un grupo de jóvenes que conformaban un conjunto musical llamado Los Faraones, les brindaron una canción a los dos líderes de las panther blacks con una dedicatoria “a las intrépidas buscadoras del peligro”, frase que les gustó y acuñaron como nuevo nombre.
Oscar Cazorla empezó a correr la voz de aquel paraíso de tolerancia a sus amigos, no sólo de Juchitán sino de Matías Romero y Tehuantepec.
Decidido a llevar a las intrépidas a Juchitán, Oscar Cazorla anunció a Néstor su proyecto de hacer una fiesta con el nombre de las Intrépidas para realizarse en su ciudad natal, a lo que siguió una discusión, que atajó el entonces joven adolescente Luis Rosas Arau “Huicho” al ponerles al grupo incidido “Auténticas Intrépidas” para diferenciarse de los de Comitancillo.
El convivio de las intrépidas en Juchitán se realizaba en un patio baldío, bajo una enramada, colindante con el río, algunos de ellos acudían con prendas femeninas y se realizaban show travestis en donde imitaban a las cantantes famosas, un aspecto de la vela que ha desaparecido para dar paso al interminable desfile de delegadas y al espectáculo de la reina y sus bailes.
Desde los años álgidos de la lucha política en Juchitán, en los setenta y ochenta, las Intrépidas incluso antes de identificarse así, fueron señaladas por la COCEI de ser “un grupo de choque del PRI”. Uno los imagina con tubos, cuchillos y pistolas “rompiendo madres”, pero los muxes como Rafael López Haz “Falo Haz”, Manuel García “Rubia” o Duende y después el mismo Cazorla, y otros muxes sólo animaban y contagiaban con sus ocurrencias los mítines del PRI.
La existencia de muxes en las filas del entonces partido oficialista le sirvió a la COCEI para burlarse de sus enemigos priistas. En 1983 después de que el Congreso del Estado desapareciera los poderes y el ejército tomara el palacio municipal desalojando al ayuntamiento popular, el trovador Mario Esteva compuso la canción “La princesa Caramelo” una parodia al ritmo de una canción de Chico Che, ridiculizando al designado como administrador municipal, cuya orientación sexual es públicamente conocida, Augusto Carrasco Gómez, y que su gobierno se iba a llenar de funcionarios muxes empezando por Oscar Cazorla.
Los dirigentes políticos del PRI financiaron al primer equipo de basquetbol, cuya primera generación se llegó a llamar las Auténticas Intrépidas Revolucionarias (AIR).
Aunque Cazorla nunca dejó de ser priista, actualmente a las Intrépidas no se les puede tachar de pertenecer a ningún partido, incluso su falta de filiación política les ha permitido a la hora de solicitar apoyos o “pasar la charola” a las autoridades de todos los partidos, así como a funcionarios y representantes populares.
Coronar a la reina de las Intrépidas es un codiciado escaparate político.
Semblanza
Gerardo Valdivieso (Juchitán, 1976) inició sus andanzas en las letras hace más de 30 años y es también periodista independiente. Sus textos son diversos, y se enfocan a visibilizar la identidad, la cultura y la lucha social, en el Istmo de Tehuantepec. Se dice de él que es buen cronista y gran conversador. Es autor del libro "Juchitán, callejones de la memoria" (FR Editor, 2024). Este artículo se puede leer de forma íntegra en la página de facebook Naderías.
