Integradas en una red de cooperativistas, un centenar de mujeres de municipios indígenas y afro construyen su independencia económica a partir de una visión feminista.
Dixi Santos Mendoza es afro. Desde hace un año junto con otras habitantes de la localidad de El Ciruelo, Santiago Pinotepa Nacional fundaron una cooperativa de comercialización de aceite de coco. Antes de ello se dedicaba a las labores del hogar y dependía completamente del ingreso de su pareja. “Esto nos ha ayudado a tener una fuente de trabajo y de ingresos propios”, explica.
La red está integrada por 12 proyectos distintos, en total 140 mujeres de la Sierra Sur, Mixteca, Cañada, Costa y Valles Centrales considerando que es grande la deuda con la justicia económica de las mujeres, pero sobre todo con las de localidades indígenas y afro.
Soledad Venegas Nava, coordinadora de Enlace Comunitario del Proyecto Red de Mujeres Cooperativistas para una Cultura de Paz del Grupo de Estudios Sobre la Mujer Rosario Castellanos (GESMujer), explica que generar ingresos propios permite romper con la cadena de opresión que llevan al camino de la violencia y feminicidio en donde Oaxaca tienen un alto índice. “En muchos entornos comunitarios ellas son las que siguen sosteniendo a las familias”.
Maribel Gallardo Escobedo es de Huautla de Jiménez, la cooperativa a la cual pertenece se llama Naxo Tojndi (Flor de Guasmole). En ella, además de vender sus huipiles, buscan mantener vivo el uso de la indumentaria tradicional en donde reflejan su naturaleza y cosmovisión. Una de las piezas es una muñequita mazateca de crochet la cual porta el huipil.
Maribel, representante legal de la cooperativa, tiene 40 años de edad es mamá de una niña de 6 y una de 1 año, para ella “esta es una gran experiencia porque puedo mostrar lo que siento en mis bordados y detalles, por otro lado, también es una forma de tener algo propio económicamente”.
Naxo Tojndi nació hace tres años elaborando manteles y blusas con cuadrillé, recientemente se aventuraron a elaborar nuevos productos en los que representa su localidad.
“Esto lo hacemos con todo el corazón y como mujeres podemos aportar más a la casa. Antes dependíamos más de los hombres, ahora yo puedo decidir qué hacer con mi dinero y comprarme algo porque también hemos aprendido a ser nuestra propia prioridad”.
El informe de Medición de Pobreza 2022 del Coneval destaca que las mujeres hablantes de lenguas indígenas son altamente vulnerables: 9 de cada 10 viven en pobreza o sufren carencias socioeconómicas. El 26.8% de ellas está en pobreza extrema, sin poder cubrir la canasta básica de alimentos, y el 39.2% en pobreza moderada, sin poder pagar la canasta complementaria. Además, enfrentan altos niveles de marginación, con menos años de escolaridad, mayor informalidad laboral, frecuentes actos de discriminación y escasa afiliación a la seguridad social.
La Mercadita, espacio de economía solidaria
Este lunes las cooperativistas inauguraron una “mercadita”, denominado así a un espacio de venta en donde únicamente son mujeres las productoras y comercializadoras de los productos.
En la rueda de prensa presidida por Olga Lydia Calderín, Soledad Venegas Nava y Selena López Reyes, esta última cooperativista chatina las cooperativistas hicieron un llamado a las autoridades de gobierno a facilitar los procesos que permitan afianzar cada uno de los proyectos, pues dentro de los principales obstáculos que enfrentan son la tramitología.
La importancia de estos 12 proyectos que aglutina a 140 mujeres es fundamental para que logren su independencia económica y con ello romper las cadenas de la dependencia que deriva en violencias de género.
En la mercadita instalada en la Tercera Priv. de Guadalupe Victoria #107, Col. Libertad en la capital del estado las mujeres llevan a cabo la comercialización de prendas con bordados tradicionales, frutas orgánicas, productos hechos a base de hierbas medicinales o aceites hechos a base de coco.
Otras cooperativas son Aroma Ñuu Savi de San Juan Mixtepec, región de la mixteca. El grupo integrado por 12 mujeres se dedica al cultivo y venta de productos del campo, hortalizas, flores y frutas, además de mermeladas y conservas.
Casa de la Mujer Cahtina de Santa Cruz Zenzontepec. Ellas realizan tejidos de gorros, bolsas y bordados de servilletas y vestidos tradicionales.
Colectivo Quiahije de San Juan Quiahije productoras y comercializadoras de café, miel, productos orgánicos y textiles de telar de cintura; Comualli: Economía Social para las Mujeres Oaxaqueñas de Oaxaca de Juárez quienes comercializan los productos de la Red de Mujeres Cooperativas y productoras artesanales oaxaqueñas además de brindar servicios profesionales para el fortalecimiento de grupos de mujeres cooperativistas.
Una más es la cooperativa Cataleyas de Rancho Nuevo, Santiago Llano Grande quienes elaboran pan artesanal, jamaica, tamarindo, flores de totomoxtle y accesorios para el cabello.
Mujeres bordando sueños, San Francisco Cozoaltepec y Santa María Tonameca que realiza bordados y deshilados.
Ñaá Inuu Ini de Santa María Peñasco dedicada a la elaboración y venta de diversos productos alusivos a plantas nativas de la región mixteca.
Raíces Tejidas de Santa María Apazco dedicada a la venta de pan, frutas, conservas, mermeladas, hortalizas orgánicas, tejidos de palma y bordados.
SAE (San Agustín Etla) de elaboración y venta de salsas, mermeladas, papel picado, joyería de papel.
Yukumao de Guadalupe, Santa María Yosoyúa que elabora productos de plantas medicinales.
A detalle
- 140 mujeres cooperativistas
- 83 indígenas (mixtecas, chatinas y mazatecas)
- 23 afromexicanas
- 34 mestizas
- 19 % de 10 a 30 años de edad
- 81% de 31 a 71 años de edad
- 46.4 % casadas
- 18.3% solteras
- 16.4% unión libre
- 11.3 % madres autónomas
- 7.5 % viudas
- 27% primaria concluida
- 23.9% secundaria
- 19.5 % bachillerato
- 18.2 % carrera profesional
- 9.6 % no concluyó estudios
- 1.2 % maestría o doctorado
- 0.6 % carrera técnica
- 30% reconoce e identifica que vivió algún tipo de violencia
“Esto nos ha ayudado a tener una fuente de trabajo y de ingresos propios”.
Dixi Santos Mendoza, afromexicana
“Esta es una gran experiencia porque puedo mostrar lo que siento en mis bordados y detalles, por otro lado, también es una forma de tener algo propio económicamente”.
Maribel, representante legal de la cooperativa
Enfrenan carencias:
- 9 de cada 10 mujeres hablantes de alguna lengua indígena viven en pobreza o sufren carencias socioeconómicas.
- 26.8% de ellas está en pobreza extrema, sin poder cubrir la canasta básica de alimentos.
- 39.2% están en pobreza moderada, sin poder pagar la canasta complementaria.
