Desde el pasado sábado el chalet del Centro de la Artes de San Agustín (CaSa) acoge una muestra que reúne de manera inédita e integrada por obra gráfica creada por el artista Francisco Toledo (1940-2019), en colaboración con Víctor Acuña (1939-2021) y Armando Colina, ambos fundadores de la galería Arvil, durante los años setenta y principios de los ochenta.
La exposición no sólo está marcada por la importancia per se de la destreza del artista, sino cargada sentimentalmente de lo especial entre la amistad que tuvo con Armando Colina y Víctor Acuña. Titulada “Francisco Toledo. Placas metálicas originales y obra gráfica que él creó con ellas” es una muestra imperdible para oaxaqueños y amantes del arte.
Previo a la apertura y en un recorrido por el chalet, Daniel Brena, director del CaSa comentó que la idea de la que partieron para esta exposición fue representar diferentes carpetas que Toledo hizo con la galería Así que conforman esta curaduría “cinco carpetas, además de los textos que Carlos Monsiváis escribió, ya que hizo un texto para cada imagen y son los únicos textos de ficción que realizó en su carrera literaria”.
Los textos originales son nueve y los escribió Monsiváis especialmente para el libro “Nuevo catecismo para indios remisos, que a su vez se compone de nueve grabados firmados y numerados por Toledo, en los que utilizó placas de cobre tlaxcaltecas y poblanas del siglo 18 y 19, que regrabó con técnicas de aguafuerte, punta seca, mezzotinta, buril e intaglio.
Además se exhiben las impresiones a color sobre papel, elaboradas en el taller de Mario Reyes, trabajadas durante el otoño de 1981. Precisamente esta obra inédita destaca porque forma parte de la Colección Toledo de gráfica. El galerista Armando Colina realizó la donación de las placas metálicas originales de la carpeta, en el año 2023.
Daniel Brena abundó: “Toledo, Acuña y Colina, produjeron cinco carpetas gráficas, comenzando con Toledo-Sahagún (1975), seguido por Toledo Chilam Balam (1975), en 1976, Toledo-Guchachi, Nuevo Catecismo para indios remisos en 1981 y, por último, Trece maneras de mirar un mirlo. Esta colaboración continuó con la producción de 12 obras individuales que Toledo realizó entre 1974 y 1984 y en 2001, con la obra “Autorretrato con herramienta”, que formaría parte del libro Francisco Toledo. Obra gráfica para Arvil. 1974-2001”.
Amistad y colaboración sin precedentes
Daniel Brena detalló que la relación entre el artista y los galeristas, “no sólo abarcó la producción de obra gráfica, juntos impulsaron proyectos como la creación del Premio Internacional de Cine Digital El Pochote y la organización del simposio Mundo, arte y muerte: sobre la determinación de Martin Heidegger del lugar del arte moderno en el pensamiento de Ereignis”.
Destacando el profundo interés de Toledo en la literatura, las obras presentes en la exposición muestran la habilidad del artista para reinterpretar textos e integrarlos a su quehacer artístico, que se mezclan con su maestría para las técnicas de grabado y la manipulación de los materiales.
Una muestra de la maestría de Toledo para el grabado son las intervenciones realizó directamente sobre una serie de placas metálicas tlaxcaltecas poblanas de los siglos 18 y 19 que le fueron entregadas, a partir de las que creó la serie de grabados pertenecientes a la carpeta “Nuevos catecismos para indios remisos”, la cual contó con un tiraje de 25 impresiones.
¿Cuándo y dónde?
En curso, en el Galería chalet del CaSa, hasta diciembre de 2024.
La obra completa del “Nuevos catecismos para indios remisos” ahora puede ser apreciada en la exposición, junto con los grabados. También los acompañan textos escritos por Carlos Monsiváis, que sobresalen por ser sus únicas obras de ficción narrativa.
