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Artista de Oaxaca deja huella en La Sorbona, de París

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Foto(s): Cortesía
Redacción

Texto: José Manuel Cruz Carrasco / Fotos: Hugo Arreola

 

El artista oaxaqueño Porfirio Juárez participó con su obra pictórica “Un paseo fugaz” en la exposición colectiva de arte contemporáneo latinoamericano“Realismo Mágico y Olímpico” que se realizó en la Universidad La Sorbona de París, Francia, exhibición previa a los Juegos Olímpicos de París 2024, que reunió a 21 artistas de ocho países latinoamericanos y que conectó a los atletas con el arte, mediante el uso imaginativo y colorido del realismo mágico. La comisaria del evento fue la curadora Adriana Silva.

La muestra se expuso del viernes 17 de mayo al 16 de junio.

La pintura “Un paseo fugaz”, al igual que el resto del trabajo de Porfirio, es figurativa. Nos muestra espacios y lugares reconocibles, como la Torre Eiffel, el Arco del Triunfo, el Moulin Rouge, y en medio de lo que parece ser el Tour de Francia, encontramos el retrato joven del autor, montando una bicicleta cuyo manubrio es la cabeza y los cuernos de un toro, evocando así a su niñez cuando solía montarlos.

 

 

Su pasión por la pintura

Porfirio Juárez (1976) es originario de Oaxaca de Juárez. Aunque es arquitecto de profesión, descubrió su pasión por la pintura a los 6 años durante una visita a la casa del médico para el que trabajaba su padre. En la terraza, se encontró con pinceles, óleos y un caballete con una pintura de un paisaje. Aún recuerda vívidamente el olor de los óleos, dice.

El médico y su esposa notaron que siempre estaba viendo un pincel o tocando una pintura. Entonces, le regalaron un portafolio que traía unas pinturas Vinci, hojas y pinceles. 

“Recuerdo que llegué a la casa de mis papás y empecé a combinar todos los colores hasta que se me hizo un color marrón”.

-¿Qué significado tiene el toro dentro de su obra?

-Yo siempre me relacioné mucho con el toro, las vacas, los becerros; la leche y el queso. Cuando se sembraba en el campo, mi abuelo y mi papá iban detrás de la yunta y pues yo iba adelante como haciendo ese freno para que el animal no fuera tan rápido. Entonces es como hacerle un tributo a ese recuerdo de la infancia. Hasta la fecha donde quiera que vaya los veo pasar.

-Su obra es figurativa, ya que emplea imágenes reconocibles; sin embargo, también hay elementos biográficos que como público no podemos identificar; ¿podría señalar cuáles son esos elementos?

-Mis abuelos fueron campesinos, entonces yo los ayudaba. De niño estaba en armonía con el ambiente, crecí en un espacio sin límites. Dentro de mi obra yo manejo la naturaleza, los cerros, los animales que siempre anduvieron conmigo. Eso es lo que yo represento en mí, en mi pintura, y cuando el personaje es un músico o está sobre una bicicleta, pues es un autorretrato mío. Trato de representarme de niño o de joven.

 

 

El realismo mágico

-¿Cómo logra armonizar los recuerdos felices de su vida con este “realismo mágico” que se manifiesta en su obra a través del uso del color?

-El realismo mágico siempre trata de venir desde las raíces. De decir quién es uno, de dónde viene. y en cuanto al color, la verdad es que mi mayor influencia es el maestro Tamayo. Yo expreso una vibra, una energía. Mi obra no la puedo hacer oscura. Tal vez monocromática sí. Pero para mí, mi trabajo es el siempre estar alegre. En el color está el vivir, una flor tiene color, un insecto tiene color, un animal tiene color.

Estudió la carrera de Arquitectura en la Facultad 5 de Mayo. Desde la preparatoria se fue acercando al dibujo. Ahora, con la arquitectura, su obra ha cambiado drásticamente. Ahora trata de “ensamblar”, de volver a las fachadas, casas y calles empedradas de la ciudad, en un personaje más dentro de su obra. 

“La arquitectura me da perspectiva en la pintura, me da esa dimensión extra. Haces la perspectiva de una calle y gracias a los conocimientos sabes qué hay dentro de esa perspectiva. Yo trato de hacer eso en mi obra. Dar esa magnitud que no es plana y que a veces, es simplemente la naturaleza abriéndose en el espacio”.

-Después de exponer en Francia, ¿qué es lo que sigue para Porfirio Juárez?

-Tengo una invitación en Palo Alto, California; vamos a exponer un lienzo grande. El tema de la obra es el agua, es como una cosecha de agua. Palo Alto es ciudad hermana con Oaxaca y siempre me han apoyado en algunos casos. Entonces, ahora que les instalaron un sistema de captación de agua, yo voy a hacer un lienzo para cubrir el contenedor. La verdad es que hay muchas invitaciones, pero por los tiempos, lo mejor es programarse. Hay que estar comprometidos con la pintura.

 

 

"Mis abuelos fueron campesinos, entonces yo los ayudaba. De niño estaba en armonía con el ambiente, crecí en un espacio sin límites. Dentro de mi obra yo manejo la naturaleza, los cerros, los animales que siempre anduvieron conmigo. Eso es lo que yo represento en mí, en mi pintura, y cuando el personaje es un músico o está sobre una bicicleta, pues es un autorretrato mío. Trato de representarme de niño o de joven".

Porfirio Juárez, artista oaxaqueño

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