Este año son 46 las mujeres aspirantes a representar a la deidad del maíz; la tarde del viernes, en la Plaza de la Danza se dieron cita para exponer los temas relativos a sus culturas y ayer en la tarde fue la segunda fase del concurso. Aquí te contamos quiénes son y todo sobre las fases del proceso de selección para elegir a la Diosa Centéotl 2024.
Por su potente voz y discurso, Yesenia Morales Luis, originaria de San Pablo Güilá y Juana Hernández López, Santiago Juxtlahuaca, destacaron haciendo de este foro su lugar de enunciación para abordar temas urgentes, como la misoginia, la trata de menores de edad, la profanación a la tierra, tala de árboles, gentrificación y la apropiación cultural, textil y gastronómica por los intereses de empresarios, incluso oaxaqueños.
Denuncia misoginia, apropiación cultural y gentrificación
"Ojalá que todas esas costumbres y tradiciones sean las que nos den la fuerza a las mujeres para denunciar el machismo y la misoginia; yo estoy aquí para eso. No sólo para cantar honrosa la identidad güilalteca que traigo en el iris de mis ojos, sino para ser portavoz de las denuncias de las mujeres y sus causas”, ponderó Yesenia Morales.
Y continuó: “Que la Diosa Centéotl seleccionada denuncie a esos restaurantes de lujo que se apropian de nuestras cocinas y luego nos desplazan y expulsan; a todos esos que son capaces de talar todos los bosques para venderlos al mercado internacional y a todos esos que no tienen ningún respeto por la madre Tierra. Mis palabras son: guelaguetza, pero también son un reclamo para esas empresas e inquilinos que ultrajan lo nuestro, que usan nuestros bordados y textiles para lucrar con ellos sin pudor" .
Alza la voz para nombrar la trata de menores
Otro momento poderoso fue el de Juana Hernández López, originaria de Santiago Juxtlahuaca, quien expresó: "Hoy yo no soy Juana Hernández López, soy la voz de esa niña que quiere elegir libremente su destino, soy la voz de esa niña de la montaña que casaron a cambio de una res o unos cuantos cartones de bebidas.
“Quiero alcanzar el corazón de muchos más, quiero llegar hasta donde no llegaron mis hermanos que se quedaron en el camino al cruzar la frontera a causa de la pobreza extrema que sufre mi municipio”.
Y continuó: “Soy la voz de este niño que empuña entre sus manos un arma sin saber siquiera qué es ideología. Soy la voz de esa mujer mixteca que no atendieron en un hospital público por no hablar español, porque Juxtlahuaca somos na sabis, pero también somos nación Triqui, somos esa marea roja, que muchas veces ha inundado las calles de Oaxaca y Ciudad de México luchando por nuestros derechos indígenas.
“Disculpen si con nuestra lucha hemos arruinado su día, pero todas esas mujeres de huipil son valientes, aguerridas y ven un futuro distinto al que ella tuvieron. Me duele decir que el contexto social de mi municipio es preocupante. Hoy puedo llenar de coloridas flores la grandeza de mi cultura, pero sería cerrar los ojos a la explotación de nuestros montes, porque esos árboles que no pudieron alzar la voz esperan hoy en el aserradero o aquella comunidad que callada espera un cambio porque en pleno siglo 21 no tiene luz eléctrica o aquella que camina tres horas para llegar a la cabecera municipal”.
Faltó tiempo para su participación, pero las palabras precisas para cerrar su participación fueron: “Hoy quiero ver paz en mi municipio. Hoy quiero ver que las mujeres que salieron de su tierra por pobreza o por violencia vuelvan a tejer, vuelvan a bordar en el patio de su casa, viendo a sus hijos crecer y sentir que pertenecen a su lugar. Ya no quiero que mi gente sea utilizada para darle más poder al poder. Los triquis no somos objeto de cambio, somos sujetos de derecho”.
El certamen
En el día uno del certamen, las participantes desarrollaron los temas: contexto social y territorial de su municipio, identidad cultural y tradiciones, acciones o valores culturales que realizan en beneficio de su comunidad.
El día dos, la tarde de ayer, bajo sorteo, las participantes desarrollaron los temas: organización social y valores comunitarios, lenguas indígenas originarias de su municipio y su contexto social, así como patrimonio cultural material e inmaterial de su municipio.
Las 46 participantes se trasladaron desde sus comunidades ubicadas en alguna de las ocho regiones del estado de Oaxaca para compartir parte de su cosmovisión y cultura en la Plaza de la Danza en la capital oaxaqueña.
“Esta es una oportunidad para reconocer el papel de las mujeres dentro de las comunidades, como portadoras y transmisoras de la cultura, así como representantes de iniciativas que propician el bienestar y el desarrollo comunitario”, apuntó Víctor Cata, titular de la Secretaría de las Culturas y las Artes, la cual está a cargo de la organización de este certamen.
El jurado:
Rosa Bertha Simón Sánchez, maestra en estudios de la mujer.
Viridiana Gonzáles Ortega, promotora y gestora cultural.
Alejandra Robles, cantautora oaxaqueña.
Petra Dolores Valencia Velásquez, cocinera tradicional.
Leticia Gallardo, directora de la Banda Femenil Mujeres del Viento Florido.
Conócelas
1. Sayuri Harumi Morales Martínez, de San Antonio de la Cal.
2. Yesenia Morales Ruiz, de San Pablo Güilá.
3. Saron Aurelia Salinas Benítez, del Espinal.
4. Rosa María Domínguez Candia, de Teotongo.
5. Irene Ilescas Portillo, de San Jacinto Amilpas.
6. Guadalupe Cortés Vargas, de San Sebastián Tecomaxtlahuaca.
7. Daniela Herrera Garcia, de San Sebastián Tutla.
8. Gisela Ojeda Reyes, de San Pedro Ixtlahuaca.
9. Alma Susana Hernández Narváez, de Santa Cruz Xoxocotlán.
10. Reyna Isabel Reyes, de Santa María Huatulco.
11. Cristina Torres Carmona, de Santos Reyes Nopala.
12. Lizbeth Mendoza Ramírez, de Santa María Yolotepec.
13. Isabel Bautista Sánchez, de Huajuapan de León.
14. Belén León, de Tezoatlán de Segura y Luna.
15. Cristina Santiago Antonio, de San Marcos Tlapazola.
16. Aneth Guadalupe Osorio, de Tehuantepec.
17. Raquel González, de Río Grande.
18. Estrella Yazmín Bustamante Ruiz, de Villa de Tututepec.
19. Heidi Córdova, de Ayoquezco de Aldama.
20. Idalia Maldonado, de Santiago Pinotepa Nacional.
21. Alejandra Castellanos, de Oaxaca de Juárez.
22. Biaani Sánchez, de la Heroica Ciudad de Juchitán de Zaragoza.
23. Isidra Pérez, de Santa María Tonameca .
24. Reyna Serna, de San Antonino Castillo Velasco.
25. Yatahli Rosas, de Putla Villa de Guerrero.
26. Milagros Hernández, de San José Chiltepec.
27. Yesenia Morales, de San Francisco Sola.
28. Julieta Santiago, de Capulálpam de Méndez.
29. Sandra Amaya, de San Lorenzo Cacaotepec.
30. Rosario Morales, de San José Tenango.
31. Yeneida Zaragoza, de San Pedro Ixcatlán.
32. Adriana González, de Miahuatlán de Porfirio Díaz.
33. Beatriz Pérez, de Tamazulápam del Espíritu Santo.
34. Yurani López, de San Juan Bautista Tuxtepec
35. Rosa Mendoza, de Macuilxóchitl de Artigas Carranza.
36. Mónica Pablo, de San Juan Bautista Valle Nacional.
37. Esmirna Flores, de San Lucas Ojitlán.
38. Elsa Campechano, de Loma Bonita.
39. Alison Cruz, de Matías Romero Avendaño.
40. Juana Hernández, de Santiago Juxtlahuaca.
41. Greisy Sol, de San Pedro Tapanatepec.
42. Janeth Jiménez, de la Heroica Ciudad de Tlaxiaco.
43. María Cruz Cruz, de Santiago Yaitepec.
44.- Claudia Santiago, de Barrio de la Soledad.
45.- Daniela Stephania Sánchez Cruz, de Ejutla de Crespo.
46.-Ximena Ruiz, de Cuilápam de Guerrero.
“Disculpen si con nuestra lucha hemos arruinado su día, pero todas esas mujeres de huipil son valientes, aguerridas y ven un futuro distinto al que ella tuvieron. Hoy puedo llenar de coloridas flores la grandeza de mi cultura, pero sería cerrar los ojos a la explotación de nuestros montes o que en pleno siglo 21 hay poblaciones que no tienen luz eléctrica”.
Juana Hernández, de Santiago Juxtlahuaca.
“Que la Diosa Centéotl seleccionada denuncie a esos restaurantes de lujo que se apropian de nuestras cocinas y luego nos desplazan y expulsan. A todos aquellos que son capaces de talar los bosques para venderlos al mercado internacional y a los que no tienen ningún respeto por la madre Tierra. Mis palabras son: guelaguetza, pero también, un reclamo para esas empresas e inquilinos que ultrajan lo nuestro, que usan nuestros bordados y textiles para lucrar con ellos sin pudor".
Yesenia Morales Ruiz, de San Pablo Güilá.
