A un mes de que sus casas fueran incendiadas en la agencia Vicente Guerrero, correspondiente al municipio de Zaachila, los desplazados mantienen su plantón en la plancha del zócalo de la capital oaxaqueña, sin recibir respuesta por parte del gobierno estatal.
Las familias que fueron despojadas violentamente de sus pertenencias y viviendas el pasado 3 de julio, se mantienen de donaciones y limosnas. Con casas de acampar y lonas se protegen del calor y la lluvia. No tienen más que un anafre y un par de cacerolas donde cocinan frijoles y arroz al aire libre.
La señora Hermelinda Elena Martínez explicó su versión de la historia. “Estábamos a punto de terminar de pagar los terrenos. Le estábamos pagando a un ejidatario de Zaachila, no tengo el nombre porque se quemaron todos mis papeles, se quemaron todas nuestras pertenencias. Nada más nos salimos con la ropa que traemos puesta.”
Mujeres y niños
Tiendas de campaña son ahora las habitaciones de los desplazados. FOTO: Emilio Morales
El campamento se compone en su mayoría de mujeres y niños pequeños.
“Así como nos ven, somos las que estábamos allá. La mayoría somos mamás con niños, estábamos preparando el almuerzo para nuestros hijos cuando llegaron a quemar todo. Hasta con los animalitos se metieron, a los perritos por defender nuestras casas los mataron, les cortaban la cabeza. A los marranitos que tenía una vecina se los llevaron”.
Hermelinda declaró que nunca recibieron apoyo por parte del gobierno para construir su colonia. “Para tener servicios, nosotros abrimos las calles, trabajábamos en conjunto con los tequios para limpiar.
Recordó que el 3 de julio, “durante el bloqueo que hicieron, platicamos con los señores de la Vicente Guerrero y nos dijeron que no, que todo bien, que todo iba a ser legal y que no nos iban a sacar, por eso nos quedamos. Mientras, nuestros maridos se fueron a trabajar. No estábamos enteradas del problema que tuvieron ese día con un mototaxista. Y nos enteramos porque unos vecinos corrieron a decirnos que huyéramos porque ya venían los de la Vicente con palas, machetes y armados".
Niegan actividad criminal
Añade que "entonces lo que hicimos fuer correr a una colonia arriba y desde ahí vimos todo. Desgraciadamente no grabamos nada para mostrarles, sólo nos fuimos asustados. Hasta había niños solos que luego las mamás solteras nos encargan y dejan en sus casas porque ellas trabajan. Son niñas de 13 años de edad que cuidan a sus hermanitos de 5 a 6 años; nada más tuvimos tiempo de ir a sacarlos”.
Sobre las acusaciones de actividad criminal que se les atribuyen, dijo que “la mayoría de las casitas pertenecía a madres solteras; unas estamos casadas, pero nuestros esposos se van desde las 7 de la mañana y regresan a las 6 de la tarde de trabajar. Y aún así nos acusaban de que éramos rateros, de secuestradores y no. Yo trabajé de seguridad, pero en este grupo de mujeres hay muchas que son enfermeras. Mucha gente nos conoce y sabe que trabajamos honradamente para ganar el pan de cada día y poder pagar ese patrimonio para nuestros niños".
Las demandas de los desplazados, ajadas y manoseadas. FOTO: Emilio Morales
Afirma que es originaria de la Vicente Guerrero; "crecí ahí desde los 11 años. Muchos somos vecinos que nos salimos de allá. Ahí rentábamos, por eso cuando nos dieron la posibilidad de comprar esos terrenos baratos y además nos lo dejaban en mensualidades, decidimos dejar de pagar renta y comprar. No nos lo regalaron, no somos paracaidistas como mucha gente nos acusa. Al señor Valencia, que fue el que quemó todo, le dije que ese terreno era comprado, que fuera con el dueño a hablar.”
Preocupa salud de niños
Las demandas de los desplazados, ajadas y manoseadas. FOTO: Emilio Morales
La mayor preocupación de las mujeres del campamento es la salud de los niños. Varios de ellos se enferman y sin documentos no han podido acceder a las instituciones médicas, por lo que acuden con médicos particulares para atenderse. También les inquieta el tema de la educación, ya que no saben si sus hijos podrán acudir a clases una vez que inicie el próximo ciclo escolar.
Elena Martínez se lamenta y asegura: “No sé cómo quedó mi casa. Apenas me avisaron que mi mamá se puso mal y no he podido ir, no podemos acercarnos porque nos amenazaron con que van a quemar también las casas de nuestras familias. Por temor no levantamos denuncias. Apenas a la mamá de una mujer de aquí le quemaron su casa porque recibió a sus hijas de visita”.
La gente del campamento se deslindó a través de un comunicado del Frente Popular 14 de Julio y de su líder Francisco Martínez Sánchez, quien se encuentra prófugo. Sin embargo, siguen en espera de que alguna autoridad les dé respuesta.
Por su parte, la oficina de Derechos Humanos en Oaxaca, desde hace dos semanas les ha pedido que esperen que regrese de vacaciones la licenciada Martha García García, para darle seguimiento a su caso.
