CIUDAD DE MÉXICO.- Concepción Hernández (Oaxaca, 1990) es ejemplo de disciplina y amor por la música. Clara y concreta en sus movimientos, dispuesta a afinar los últimos detalles de su repertorio, la primera flauta de la Orquesta Sinfónica del Instituto Politécnico Nacional (INP) habla de su experiencia.
En uno de los descansos de los ensayos comparte que a sus 26 años le faltan varias metas por conquistar, como la de ser solista y formar parte de la Orquesta Sinfónica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).
Graduada con mención honorífica, la flautista mixe fue una de las solistas en los conciertos Sones de Tierra y Nube, que ofreció la Banda Filarmónica del Centro de Capacitación Musical y Desarrollo Mixe (Cecam) en el Palacio de Bellas Artes.
Herencia musical
Nacida en Tlahuitoltepec y heredera de una fuerte cultura musical, comparte que su gusto por la música comenzó desde que ella aún estaba en el vientre materno. La cercanía de su casa con el Cecam le dio las primeras notas para que cuando pudo ingresar a este centro, comenzara su camino en el arte.
"Creo que la música me gusta desde antes de nacer. Crecí escuchando sones y desde que recuerdo sabía que quería ser músico, así que entré al Cecam, me especialicé y una de mis más grandes influencias fue el maestro Francisco Hernández, quien era flautista principal de la Orquesta Filarmónica de la UNAM, quien me motivó a seguir estudiando flauta".
Tras su preparación en el Cecam, Concepción Martínez decidió ingresar a la Ollin Yoliztli, donde se tituló con mención honorífica hace dos años. Cierta de que el único camino para triunfar en su carrera musical es el compromiso y disciplina, que suma a su talento natural, la joven solista volvió a pisar el escenario del Palacio de Bellas Artes, donde se presentó al lado de sus paisanos.
Un hallazgo por serendipia
"Mi historia con la flauta es chistosa; cuando estaba en el Cecam yo quería tocar el requinto, pero sólo había uno y éramos dos las que queríamos tocarlo -mi compañera era más alta que yo- así que el maestro que repartía intrumentos me dijo que a mí me quedaba el piccolo porque estaba chiquita. Así que comencé con este y me enamoré de este instrumento, porque era difícil sacarle las notas".
Su tenacidad le abrió la visión y su gusto por la música clásica la han llevado a donde está, ahora especialista en la ejecución de la flauta transversa. Integra a su vida su gusto por la natación y el futbol.
A pesar de que en su formación tuvo malas y buenas experiencias, algunas miradas de discriminación y rechazo, confiesa que nunca fue débil respecto a comentarios. "Yo simplemente me ponía a estudiar, siempre he tenido claro lo que he querido. Un día, un compañero me dijo: 'No vengas a clases con huaraches'; y me extrañó, porque es lo que usaba todos los días. Le respondí que mejor se preocupara por sus calificaciones que por mi calzado; luego vino a pedirme ayuda con el solfeo porque él iba muy mal".
En su primer cuarto de ciclo, Concepción Hernández ya brilla en escenarios nacionales y conquistó los corazones de miles de escuchas que asistieron al par de conciertos en Bellas Artes, quienes aplaudieron su magistral ejecución como solista, de la polka Sentimiento de artista, de Arcadio Rosas, bajo la batuta del maestro Leovigildo Martínez.
