El aire por momentos llega a ser irrespirable. Las montañas de basura supuran fetidez. Entre la crisis por la falta de espacio para el depósito de basura y la vendimia por las festividades de muertos, el Mercado de Abasto es un muladar.
“Es muy desagradable ver toda esa basura acumulada por todos lados. Huele muy mal, da desconfianza comprar los alimentos ahí por tanta suciedad que está tirada”, señala doña Carmelita, quien se apresura y aguanta la respiración para realizar sus compras.
Entre los puestos de frutas y flores los espacios están copados por cerros de desperdicios, bolsas pestilentes de las que revolotean las moscas y retazos de alimentos que son acechados por los perros.
Diariamente toneladas de basura son generadas por la actividad comercial de uno de los puntos con mayor afluencia de personas. Todo lo que está ahí es generado por los mismos comerciantes que, en su mayoría, sin ningún miramiento arrojan sus desechos en donde les place.
Es precisamente en estas fechas cuando miles de personas confluyen en el mercado en la cercanía de las festividades de muertos para la colocación de los altares, la búsqueda de disfraces tradicionales para la comparsa o muerteada, así como la compra de pollo y chiles para la preparación de mole.
Así lo hizo don Ramiro, quien no se imaginó que, en vez del olor a cempasúchil y borla fresca, el aroma dulce de la caña y la mandarina, encontraría nubes de moscas y la dificultad para respirar aire limpio.
“Da mucha pena ver esto así y lo peor es que somos nosotros mismos quienes provocamos todo esto porque no tenemos una cultura de separación de basura. Haciendo eso tendríamos la mitad del problema resuelto, pero no hemos aprendido”, expresa.
El día cero empezó el pasado 8 de octubre cuando habitantes de la Villa de Zaachila cerraron definitivamente el paso a los camiones recolectores de los 28 municipios que vertían su basura en su jurisdicción.
A partir de ese momento el ayuntamiento capitalino ha enfrentado múltiples problemas para el manejo de la basura y prestar el servicio. La ciudadanía por su parte no ha cooperado en su mayoría a separar los residuos orgánicos.
