El medio The Guardian publicó este 11 de octubre el caso de un catedrático de la Universidad de Nueva York, al cual sus alumnos lograron despedir porque se quejaron de que su clase estaba muy difícil, lo que al parecer fue motivo suficiente para su cese.
Sus estudiantes alegaron que debido a la dificultad de la clase su rendimiento académico bajó, lo que repercute en sus posibilidades de continuar sus estudios superiores posteriormente.
A su vez, la universidad hizo caso a los 82 alumnos (de los 350 totales) que firmaron la petición para que despidieran al profesor de nombre Maitland Jones Jr, de 82 años, que daba Química Orgánica en el plantel.
En la carta firmada que entregaron los alumnos a la institución refieren: "Estamos muy preocupados por nuestros puntajes y descubrimos que no son un reflejo exacto del tiempo y el esfuerzo invertidos en esta clase".
También alegaron que Jones les hizo menos exámenes, por lo que les quitó la oportunidad de reponer sus bajas calificaciones. Además, acusaron que no les daba opciones para tener créditos extras y no permitió ver sus conferencias por Zoom, lo que les molestó.
Por su parte, Maitland Jones, se defendió alegando que eliminó un examen por falta de tiempo y que en Zoom no se alcanzaba a ver lo que escribía en el pizarrón.
En tanto, el New York Times publicó que el departamento de química de la NYU ofreció a los alumnos revisar las calificaciones y les dio la oportunidad de retirarse de la clase por haber experimentado problemas de salud mental o física que les afectaran en el rendimiento, pero a pesar del ofrecimiento, los alumnos exigieron su despido inmediato.
Después de haber sido despedido, Jones alegó que “los estudiantes leían mal las preguntas de los exámenes” y afirmó que ni haciendo las pruebas más fáciles ellos lograban aprobar los exámenes.
Finalmente, el maestro argumentó que la pandemia provocó que los jóvenes dejaran de estudiar y no mostraran interés en la clase de manera presencial.
