La Libertad, Xochimilco, Magdalena Apasco.-P roducir flor de cempasúchil para que pueda comercializarla a finales de octubre, implicó para José Luis García Casas modificar la fecha de siembra e interpretar a diario el errático clima, trastocado por el calentamiento global.
Si hace calor, la planta que terminó de sembrar hace unos días, "se riega más seguido", y cuando la temperatura disminuye "se riega menos".
Tres décadas atrás, cuando José Luis comenzó a sembrar flor de cempasúchil y borla o cresta de gallo por la curiosidad que le causó ver que otros productores de este municipio de Valles Centrales conseguían venderla por la demanda para el Día de Muertos, José Luis colocaba la semilla en el almácigo el 25 de julio o a más tardar el 26.
Dos semanas después que la planta brotaba y lograba una altura de unos 12 centímetros, entre el 12 y el 15 de agosto, José Luis hacia el trasplante en su parcela. El proceso no ha cambiado, pero los tiempos de siembra se han atrasado en promedio seis días: la semilla se siembra el 30 de julio o 1 de agosto y se comienza el trasplante el 17 de agosto o en algunas ocasiones hasta el último día de ese mes.
La explicación de la modificación de la fecha de siembra la sintetiza el colaborador del Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), Carlos Barragán García, en las horas de calor y frío que una planta necesita para desarrollarse.
Si hace mucho calor, "el cempasúchil las acumula en menor tiempo, por eso se han movido el tiempo de siembra, para reducir el impacto del cambio climático y aprovechar las lluvias de septiembre".
Pero el exceso de lluvia echaría a perder la siembra, como José Luis recuerda que ocurrió hace tres años. Además de errático por una sequía atípica, 2019 tuvo un septiembre con un nivel de lluvia que superó los registros anteriores de la Comisión Nacional del Agua.
Si las y los productores son capaces de entender las variaciones climáticas por el calentamiento del planeta, muestran más disposición para adaptar sus prácticas agronómicas, hacerlas más viables, cumplir con la demanda del mercado y poder sembrar en la siguiente temporada.
"Después de mayo (por el Día de las Madres), la temporada de Día de Muertos y Todos Santos es la más fuerte", ya que la última buena venta del año la consigue José Luis que trata de tener girasoles forrando casi todos los meses del año.
"Ahorita con lo del girasol, llega la gente a comprar directo a la parcela, ven que hay cempasúchil y borla pues nos compran y lo poco que queda lo llevamos al mercado", dice un productor dedicado que destina las primeras y últimas horas del día a la labor del campo, porque la mayor parte las dedica a conducir un taxi colectivo.
Junto con La Ciénega Zimatlán, San Antonino Castillo Velasco, Tlacolula de Matamoros, Oaxaca de Juárez, Santiago Suchilquitongo y San Pedro y San Pablo Villa de Mitla, Magdalena Apasco es de los municipios que en Valles Centrales se siembra esta flor que es la esencia de las festividades del Día de Muertos.
Datos de la Secretaría de Desarrollo Agropecuario, Pesca y Acuacultura (Sedapa) permiten saber que cada año en Oaxaca se destinan alrededor de 50 hectáreas al cultivo de cempasúchil, principalmente en Valles Centrales y la Mixteca, con una producción aproximada de 320 toneladas.
Aún con la variación climática y sus repercusiones en la agricultura, Oaxaca es aún parte de las diez entidades donde más se produce flor de cempasúchil.
"Si llueve demasiado, hay que ponerle más fertilizante a la planta, para darle calor", expresa José Luis, quien todos los días deja interpreta las inclemencias tiempo, sea bueno o malo, para lograr que los 20 pétalos de cada cempasúchil florén a finales de octubre como símbolo de una batalla ganada al cambio climático.
CEMPASÚCHIL
Tagetes patulaCuenta con 55 especies distribuidas desde el suroeste de Estados Unidos a Argentina y de México son nativas alrededor de 30.
Cempohualxochitl es un vocablo náhuatl que significa veinte flores o varias flores.
Los mexicas consideraban la flor un símbolo de vida y muerte; su color amarillo lo asimilaban con el sol y por eso la utilizaban en las ofrendas dedicadas en honor a los muertos.
Hacer senderos con las flores de cempasúchil del altar a la entrada principal de una casa busca guiar a las almas hacia la ofrenda familiar.
Los botones miden en promedio cinco centímetros de diámetro y el tallo de la flor hasta un metro de altura.
Además de ser una flor de ornato, sirve para dar color a textiles, elaborar insecticidas y tiene un uso medicinal al disminuir el vómito, la indigestión y diarrea.
Entidades con mayor producción
Estado de México
Puebla
Hidalgo
Guerrero
Michoacán
Tlaxcala
San Luis Potosí
Morelos
Oaxaca
Ciudad de México
Durango
