Luis Ignacio Velásquez
Nulo crecimiento económico, baja generación de empleo, alta informalidad e inflación, pobreza en amplios sectores de su población, problemas en vivienda, mala educación y la exclusión de los habitantes de la comunidades y pueblos indígenas, son algunos de los problemas que integran la agenda económica y social del próximo gobierno estatal, que encabezará Salomón Jara Cruz.
Esta situación requiere acciones inmediatas, así como de medio y largo aliento, a fin de que la economía estatal sea capaz de generar los empleos que se necesitan y, con ello, se produzca el bienestar que la población demanda.
El portal México ¿Cómo vamos? Precisa que Oaxaca es el estado con mayor número de municipios (570), equivalente a una cuarta parte del total nacional (23 por ciento).
Sin embargo, sólo un cuarto (153) eligen gobiernos por sistema electoral tradicional, y el resto (417) por usos y costumbres, lo cual le suma complejidad no sólo a los acuerdos políticos locales, sino a las necesidades de la gente en contextos culturalmente diversos y a la ejecución de políticas públicas.
Destaca asimismo que, si bien el estado ya regresó a sus niveles prepandemia en términos económicos, con una recuperación relativamente ágil en 2021 gracias a una tasa de crecimiento por encima (7.4 por ciento) del promedio nacional (5 por ciento anual), mantiene retos históricos: en promedio, en los últimos 5 años el estado ha tenido una tasa promedio de crecimiento económico de cero por ciento; no se contrae pero no crece.
Seis de 10, en pobreza laboralAdemás, no genera suficientes empleos de buena calidad; el empleo registrado ante el IMSS no llega a la meta para integrar a los jóvenes en empleos formales.
En el primer trimestre de 2022, el estado sólo generó 10 por ciento de su meta de creación de empleo formal registrado ante el IMSS.
Sumado a lo anterior, Oaxaca tiene la tasa más alta en informalidad laboral en todo el país, con 75 de cada 100 empleos sin prestaciones ni seguridad social.
En este contexto, 6 de 10 personas viven en pobreza laboral.
Es la entidad en la tercera peor posición en este rubro en el país, con una tasa de pobreza laboral del 60 por ciento, más alta que el promedio nacional (38.8 por ciento en el primer trimestre del año) y aún mayor que la que tenía el estado antes de la pandemia (58.7 por ciento).
Establece que con la inflación más alta en el todo el país en mayo 2022 (9.9 por ciento tasa anual), la pobreza y los empleos de mala calidad abonan a que más familias tengan problemas para comprar los enseres de consumo básico, como comida y productos de higiene personal.
En la agenda social, es inminente atender la crisis de la mala calidad de la vivienda, que se exacerbó durante la pandemia.
Oaxaca encabeza lista en variables tales como mala calidad de materiales de construcción, amplia presencia de piso de tierra en los hogares, cocinas de leña.
La baja calidad de la educación se refleja en las altas tasas de analfabetismo a pesar de tener una buena parte de sus niños y niñas matriculados en la escuela en preescolar y primaria, con la salvedad de que en secundaria muchas niñas dejan de atender la escuela y, por tanto, el estado presenta el segundo nivel más bajo de educación de mujeres en todo el país.
Siendo un estado con tan amplia presencia de pueblos originarios, Oaxaca tiene una alta exclusión de personas indígenas y con discapacidad de la educación y alfabetización.
Otros factores clave para el desarrollo de la entidad son la necesidad de incrementar la esperanza de vida promedio en el estado -lo cual se logra, entre otras cosas, con mayor equidad en el acceso a los servicios de salud y educación para todas las personas -así como la relevancia de mejorar su posición actualmente en penúltimo lugar nacional- en conectividad de su gente por la vía de celulares.
