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Se cumplen cuatro años del homicidio de María del Sol Cruz Jarquín

soledad-jarquin
Foto(s): Cortesía
Citlalli López Velázquez

Citlalli López Velázquez 

Son las 2:27 de la madrugada. “Sigo aquí, a pasos lentos, respirando poco, sintiendo tu ausencia en el alma, pero sigo”. Las teclas resuenan en la oscuridad de la madrugada del 2 de junio. La periodista Soledad Jarquín evoca y descarga en palabras su sentir tratando de exorcizar el dolor. A esa misma hora, hace cuatro años, a su hija, la fotoperiodista Sol Cruz le era arrebatada la vida en el suelo de Juchitán.

“Cuatro años después estoy en el mismo lugar, con la misma incertidumbre que suma miles de hora, e dolor intacto detenido en el tiempo de una madrugada y sin respuestas, eso es cierto, pero sigo”. El tecleo se anuda en el enojo, en la desesperanza y coraje de la inalcanzable justicia, una justicia que cada día se advierte más y más difícil de lograr, por momentos ausente y otras con luces de aliento como ahora en la que prepara el viaje hacia la denuncia internacional ante  el Comité para la Eliminación de la Discriminación contra la Mujer (Comité CEDAW) de las Naciones Unidas.

Los minutos avanzan lentos, arrastrando el paso de un acontecer que no debió ser, minutos que marcan el tiempo de un México violento, que arrastra fuego y sangre de la ciudadanía mientras que los políticos se disputan el poder.

En casa de Sol sus fotos penden de todos lados: su sonrisa, sus ojos están clavados en cada muro como ese amuleto de fuerza que ayuda a su madre a levantarse cada día y enfrentarse a un sistema plagado de corrupción y complicidad.

“Me consuelo al verte en fotografías que me devuelven tu sonrisa y tu amor que nunca se fueron, que me abrazan de cuando en cuando”. En Soledad Jarquín el desvelo se ha vuelto en sombra que a veces la acurruca en consuelo y otras la agita como olas en el mar.

La noche le sigue siendo larga sin Sol y sin justicia es como una grieta en la piel que va abriendo, descarnando, desangrando.

“#MariadelSol, mi estrella, yo seguiré gritando #JusticiaParaSol. Se llevaron tu existencia, pero nunca me podrán quitar tus 27 años, el día que naciste, tus múltiples travesuras, la niña que creció a mi lado, que me sorprendió y me enseñó. Con eso sigo y sí, me caigo, pero me levanto, sigo a pasos lentos, respirando poco... 2.27 de la madrugada, 2 de junio de 2018: más de 35 mil horas de injusticia”.

Cuatro años pasaron ya, la justicia no llega, pero la memoria y la verdad nadie puede ocultarlas.

 

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