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La marcha de burócratas de Oaxaca, un desfile de reclamos

Foto(s): Cortesía
Redacción

Doña María del Carmen Merlín Espinosa se alistó muy temprano. Se puso con orgullo su playera roja con el logotipo del DIF. Es empleada del Gobierno del Estado y ayer participó en el desfile por el Día del Trabajo, pese a su limitación.


“No soy una persona con capacidades diferentes; sea claro, es discapacidad. Y sí, marcho con mis compañeros porque el gobierno debe cumplir; nos quiere dar poco aumento salarial”, dice la mujer, madre de un adolescente de 15 años, su razón de vida.


Ayer, la calzada Madero de la capital y la explanada del templo del Ex Marquesado se atiborró de burócratas, que en la marcha reclamaron a su dirigencia sindical la lentitud en las negociaciones del pliego petitorio de este año.


Coloridos gritos


Blusas y playeras blancas; verdes, amarillas, azules; de todo tipo y de todas las dependencias, los colores de los empleados que esta vez sí se desmañanaron. Acostumbrados a arribar en su mayoría a la Ciudad Judicial o a la Ciudad Administrativa después de las nueve de la mañana y salir una hora antes de lo habitual, ayer fue la excepción.


Más contentos por el compañerismo que con la idea de marchar, se arremolinaron y cerca de las 09:00 horas iniciaron su desfile.


Pocas consignas contra el gobierno; en su mayoría en contra de su dirigente, Felipe Noel Cruz Pinacho, que sonrojaba ante los reclamos. Más de 10 mil gargantas le exigían firmeza y celeridad para firmar el convenio con la Secretaría de Administración.


“¡Cabrón!, ¡el año pasado y hasta habíamos firmado el convenio por estas fechas! ¡Pinacho, culero, devuelve el dinero! ¡Órale líder sacatón, cuánto te dieron para no defender nuestros derechos!!”, algunas de las consignas, que no tardaron más de dos horas para arribar al palacio.


Sí trabajamos


Doña María del Carmen sí cubrió el trayecto, desde el Ex Marquesado hasta el Centro Histórico. Con ella, una veintena de sus compañeros, también en sillas de ruedas. Es auxiliar de oficina. Madre soltera, de un estudiante adolescente.


“Me tratan muy bien; hasta ahora nos han abierto las puertas en el DIF, pero otras no hay muchas oportunidades de trabajo, porque necesitan tener estudios, prepararse; la gente a pesar de su discapacidad debe prepararse”, dice.


Asegura que no hay mucho que celebrar, “pero así quisiéramos que el gobierno nos hiciera caso para el aumento; es muy poco, no nos alcanza, tenemos hijos qué sacar adelante”, remarca.


Ella asegura que sí cumple su función, a cabalidad, y que lo hace con entusiasmo.


“Mi discapacidad es de nacimiento, pero eso no ha impedido tener una vida productiva, al contrario, es una motivación para seguir adelante y echarle muchas ganas al trabajo. Hay personas que están buenas y sanas según, y no le echan ganas al trabajo”.

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