Sumergidos en un grave problema de salud pública, los habitantes de la populosa e insegura colonia Las Jacarandas elevaron un grito de auxilio a las autoridades sanitarias y municipales.
Sus calles amanecieron ayer nuevamente inundadas por los escurrimientos de aguas negras procedentes de más de cinco asentamientos arriba.
La razón: el drenaje pluvial colapsó por falta de mantenimiento.
Invadidos de aguas negras
Los colonos piden urgentemente la intervención de las autoridades sanitarias. FOTO: Carlos Román Velasco
La administración municipal anterior, en su último año de gobierno no realizó la entrega protocolaria de la obra de drenaje pluvial a las autoridades de la Administración Directa de obras y Servicios de Agua Potable y Alcantarillado, ahora SAPAO, y en respuesta ésta se declara incompetente para intervenir.
Invadidos por la fetidez de las lagunas de aguas negras, los habitantes, entre ellos Margarita López Hernández, Paulino Vásquez García, Víctor Torres Velasco, Camilo García Aquino y Romelia Sumano Santiago Santiago, expresaron su temor de sufrir una epidemia por dengue, porque sus calles son criaderos naturales de mosquitos transmisores de esa enfermedad.
Las alcantarillas del drenaje pluvial de Las Jacarandas están obstruidas por basura, lodo y piedras, y por lo mismo, no absorben las aguas negras a cielo abierto que proceden de las colonias Ejidal, Azucenas, Lázaro Cárdenas, Itandehui, Hidalgo y parte de la Netzahualcóyotl.
Apatía oficial
"Foco rojo", la colonia Las Jacarandas. A flote las aguas negras. FOTO: Carlos Román Velasco
En múltiples ocasiones solicitamos el apoyo de las autoridades municipales anteriores, para que la obra de drenaje pluvial pasara a SAPAO para su mantenimiento, pero no tuvimos respuesta, coincidieron Hipólito Gamaliel Aquino Hernández, Antelmo García García, Misael Vásquez López y Jorge López Velasco.
Como resultado de ello, ahora estamos sufriendo las consecuencias, coincidieron Daniela González Reyes y la doctora Margarita López Hernández.
Los colonos condujeron a NOTICIAS a la esquina que forman las calles Laureles y Casuarinas, donde se localiza la laguna más grande de aguas negras. La contaminación es brutal.
Otro espejo más de aguas negras se localiza en la esquina de Adolfo López Mateos y Laureles. El comerciante Antelmo García García tuvo que construir una pequeña barda frente a su pequeña tienda de abarrotes para contener las aguas negras que en otras ocasiones han invadido su giro comercial.
Canal abierto, otra amenaza
Los colonos de Las Jacarandas son afectados por un canal abierto de aguas pluviales que en época de lluvias convierte en ríos diversas arterias de ese asentamiento.
El problema se origina en el puente Macedonio Alcalá de la colonia Ejidal, donde personas sin escrúpulos arrojan su basura al canal que, al azolvarse, deriva en desbordamientos.
Los afectados hacen un nuevo llamado enérgico a las autoridades de la Comisión Nacional del Agua (Conagua), para entubar las aguas del canal. Se trata de una emergencia porque estamos ante un serio problema de salud pública, expone la doctora Margarita López Hernández.
Peligra salud de estudiantes
El canal abierto, una amenaza para dos mil habitantes. FOTO: Carlos Román Velasco
Resultados de esos problemas, las instalaciones del Jardín de Niños "Miguel de Cervantes Saavedra" y la Escuela Primaria "Vicente Guerrero" han sufrido inundaciones en múltiples ocasiones.
En ambos planteles ha sido necesario construir muros de contención para prevenir invasiones de las aguas negras que a cielo abierto provienen de las colonias Ejidal, Azucenas, Lázaro Cárdenas, Itandehui, Hidalgo y Netzahualcóyotl.
Colonia del miedo
Otro muro de contención construyeron en la escuela primaria para evitar inundaciones por aguas negras. FOTO: Carlos Román Velasco
Paulino Vásquez García y el profesor Víctor Torres Velasco exponen que este asentamiento humano se torna muy peligroso por las noches, porque el sistema de alumbrado público de encuentra inservible.
Las 15 luminarias públicas están fundidas desde hace más de tres años, y aunque los reportes fueron constantes ante las autoridades municipales, no hubo respuesta.
El problema se complica por la falta de vigilancia policial. Es muy raro ver una patrulla circulando en este asentamiento humano. En tanto, el número de alcohólicos crónicos aumentó en Las Jacarandas.
Vacío de autoridad
Los colonos agregan que los rezagos crecieron en Las Jacarandas, ante la inexistencia de una representación ciudadana.
