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El sentir de un yo lastimado y la autoestima

Foto(s): Cortesía
Redacción

Última de cinco partes / Rosa Angélica Raymundo Hernández


Entonces, es como si esos valores obligaran a tener que quererse, sentirse bien, evaluarse y ponerse casi una estrellita o calificación de 10, lo cual puede ser contraproducente porque hay emociones que allí están y por muchas pláticas que se escuchen, libros de autoayuda que se lean, estos sentimientos no dan tregua, no cesan de estar, no se detienen y ¿por qué será? Porque es como si estuvieran grabadas, selladas no en la piel, en el alma.



Autoestima, la moral del nuestro siglo


Habrá que descubrir un trasfondo muy fuerte que se ha ido construyendo a lo largo de los años, desde la primera infancia, día a día. Por ello están tan enraizados los sentimientos.


Al hablar de la autoestima podemos concluir que habremos de hacerlo con cuidado, pues como lo podrán ustedes deducir, las mujeres tenemos la tendencia a sancionarnos, y este parámetro puede contribuir a ello.


Generalmente, cuando la mujer está inmersa en su pena, no se percata que la solución está al alcance de su mano, pues esos afectos que se despertaron a lo largo de su historia, opacan su visión.


Una manera de auxiliar a la mujer a tener otra percepción de sí misma que no sea la de minusvalía reforzada por: los estándares sociales, los mandatos familiares, la comparación con otras, la degradación hecha por sus parejas y la falta de consideración a sí misma por anteponer a los otros, esto último sostenido por el deseo de ser amada, es llevarla a realizar un recorrido por esa historia, para así pueda ella resignificarla. Cosa no sencilla, pues se cree que una manera de resolver las penas es el olvido o querer borrar lo vivido.


Una herramienta, una alternativa


El día de hoy me encuentro ante ustedes para decirles que hay una forma de resolver los conflictos que son representados mediante nuestros afectos, en este caso el vivir este sentimiento atroz, que es la minusvalía. Esta manera es poco conocida, pues propone un viaje en nuestra historia, que es donde descubriremos cómo fuimos adoptando las ideologías mencionadas, unas por el deseo de ser amadas, otras por no estar solas, unas más por apaciguar el sentimiento de vacío; es decir, las mujeres a lo largo de la historia hemos aceptado injusticias por el terror que nos implican nuestros fantasmas, propios de lo femenino. Esto se ha traducido por algunos colegas, por el discurso que la mujer es cómplice de lo que le sucede; pero esto no es así, habrán de ser mujeres para saber lo que significa haber nacido mujer.


Es el momento histórico en su vida de poner un alto y afrontar estos fantasmas, para no seguir pagando un alto costo en la familia, en lo social y en el amor. Esta solución se llama Psicoanálisis; paradójicamente, método creado por un hombre que se atrevió a callar para escuchar por primera vez a una mujer; este hombre se llamó Sigmund Freud.


Por ende, tenerse consideración es reconstruir la estima propia, resignificar su historia y dar otro sentido a lo que se ha tenido por verdadero, conciliar consigo misma, verbalizar lo que no ha podido expresar para darse cuenta de cómo está situada en su vida y no enfermar.


¿Quieres saber más? Pide informes a los teléfonos 951 244 7006/951 285 3921 y ¡Hazte escuchar por un psicoanalista del INEIP A.C.!


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