La economista y docente de la Universidad Autónoma Benito Juárez de Oaxaca (UABJO), Ana Luz Ramos Soto, advirtió que junto con la tercera ola de COVID-19 se agudizarán el desempleo, la inseguridad y la pobreza laboral que se refiere a percibir ingresos inferiores al valor de la canasta alimentaria.
La especialista en el tema indicó que son las pequeñas y medianas empresas, que en muchos de los casos son negocios familiares, las que tendrán un mayor impacto. “Son las empresas que se estaban levantando después de la segunda ola; ahora las vemos que empiezan a cerrar”, dijo.
Ramos Soto indicó que muy probablemente la recuperación que pudieron haber alcanzado en el último trimestre cuando los casos de COVID-19 disminuyeron, haya quedado anclada por la inflación arriba del 5 por ciento alcanzada a nivel nacional. Como en bola de nieve a la pobreza y desempleo le seguirá el incremento de la inseguridad, advirtió.
“Esto genera en las pequeñas y medianas empresas un cierre por este factor o fenómeno económico. El problema de la economía que tenemos en México, y que está repercutiendo en Oaxaca, es el desempleo y la pobreza laboral, es decir, que el salario que recibe la familia no cubre las necesidades básicas. La pobreza laboral está por arriba del 18 por ciento”, destacó.
Sector salud quebrado
Abundó que otro aspecto que hay que tomar en cuenta en estos momento es que la tercera ola agarra al sector salud quebrado y casi desmantelado el servicio de atención COVID-19, pues se pensó que con la vacunación se contendrían los contagios. La disponibilidad hospitalaria actualmente es escasa, puntualizó.
Lo anterior repercute nuevamente en la economía de las familias pues al ser insuficiente el servicio del sector público de salud, se ven obligados a la atención de manera particular.
“La población tiene que recurrir al sector salud privado y realmente no tiene recursos económicos para cubrir una enfermedad que es cara por los medicamentos que se requieren”, expuso.
En este sentido, señaló que es de suma importancia que la población retome las medidas de protección establecidas al inicio de la pandemia, principalmente el distanciamiento social.
“Es fundamental disminuir el nivel de contagio para que no se saturen los hospitales y no se vean en la necesidad de conseguir oxígeno. El otro es que, si las actividades económicas deben seguir reactivadas para que la economía no se vea afectada, que se haga con prevención”, destacó.
A su juicio, los gobiernos de los tres órdenes no le han dado la importancia que tiene la pandemia, tan es así que el número de contagios y fallecimientos ha ido en aumento a pesar de la vacuna. “El gobierno se está haciendo insensible. Escuchamos: murieron, enfermaron, se contagiaron, pero como una estadística, ya no estamos siendo sensibles ante lo que está ocurriendo a nivel económico ni a nivel al interior de las familias”.
“Son las empresas que se estaban levantando después de la segunda ola; ahora las vemos que empiezan a cerrar”.
Ana Luz Ramos Soto, economista y docente de la UABJO.
