Para evitar la contaminación por aparatos electrónicos, desde hace 11 años, Eymard y sus compañeros de trabajo, quienes se dedican al desarrollo de sistemas, comenzaron a darle una segunda vida a computadoras, laptops, entre otras máquinas.
Desde entonces, Eymard Marcial Martínez junto con la asociación civil Proyecto MIN, rescata aparatos electrónicos para donarlos a comunidades de Oaxaca y a otros proyectos del país para acercar a niños y jóvenes a la tecnología.
“No quería echarlas a la basura porque todavía sirven y además contaminan”, señala.
Comparte que durante el Festival Latinoamericano de Instalación de Software Libre de 2010, decidieron regalar a una escuela de La Raya, Zimatlán, estas computadoras recicladas a las que ya le habían instalado programas educativos y memoria con capacidad para que siguieran funcionando.
De acuerdo con el desarrollador de sistemas, por cada cinco computadoras que le donan porque “ya no sirven”, pueden armar una máquina funcional, ya que quitan piezas que todavía sirven de otras, para formar una.
“Generalmente ya vienen inservibles en su mayoría, pero pocas son las que llegan totalmente funcionales; por eso, de una sacamos disco duro, de otra la memoria y se van armado, pero deben ser de las mismas características”, abunda.
Tecnología bonita, pero contaminante
El ingeniero afirma que aunque la tecnología es bonita porque reduce tiempo de trabajo, no se debe olvidar que es un gran contaminante para el medio ambiente, como es el caso de las baterías.
“Para hacer una batería de una grabadora, se tuvo que ir a descargar a una mina a cielo abierto para sacar los minerales y eso está destruyendo ecosistemas. La tecnología sigue avanzando y cada vez tienen más baterías que duran más, pero asimismo es la contaminación”, lamenta.
Por eso, recomienda reflexionar sobre los aparatos electrónicos, pues aunque a una persona ya no le sirva, alguien más puede darle una segunda oportunidad.
“Hay gente que sólo necesita la computadora para navegador web o sólo para ver youtube, por lo que no es necesario que tenga una gran capacidad”, asegura.
Donaciones en el país
Eymard menciona que desde esa primera entrega de salas de cómputo, las solicitudes han ido en aumento, por lo que actualmente han donado 25 salas, cada una con cinco computadoras.
“En un principio las personas nos comenzaron a contactar para solicitar computadoras, pero nosotros no nos dedicábamos a eso; de escuelas, instituciones, universidades”, afirma.
Detalla que las solicitudes no sólo son de Oaxaca, sino también de Chihuahua, Estado de México, Nuevo León, incluso de Cuba; en este último caso, no se han podido mandar por la pandemia por la COVID-19.
“Por un lado nos pedían computadoras y por otro lado otros nos decían que tenían monitores, CPU, entre otros aparatos electrónicos”, asegura.
Comparte que derivado de la pandemia por la COVID-19, el número de solicitudes de computadoras ha aumentado, ya que los estudiantes están tomando clases por internet.
Proceso de donación y solicitud
Eymard detalla que todo aquel equipo que se haya conectado a la corriente eléctrica o funcione con baterías puede donarse, pues aunque reciben computadoras también les han llevado microondas, ventiladores, entre otros aparatos.
Mientras que para hacer solicitudes se debe llenar un formulario que está en su página de internet; no obstante, es un proceso un poco tardado, debido a que han sido muchas las personas que lo requieren y los equipos a veces no son suficientes.
“Cuando contestamos la solicitudes, sí les decimos que deben tenernos paciencia porque no tenemos tantas computadoras como quisiéramos y las que tenemos, conforme van saliendo, se van entregando a los que están en la lista de espera”, asegura.
Lugares a donde han donado:
Oaxaca
Chihuahua
Estado de México
Nuevo León
Cuba


