Como cada año en el Domingo de Ramos "tejer y vender palmas en atrios de los templos católicos es un trabajo que me ha ayudado”a enfrentar la pobreza y salir adelante”, expresó Norberta Santiago Santiago, originaria de San Jerónimo Sosola del distrito de la Villa de Etla, quien desde hace más de 50 años se dedica a esta ardua labor.
La mujer de manos mágicas lamentó que las ventas no se comparan a las de años previos; sin embargo, como cada año antes de que salga el sol y de iniciar las celebraciones del Domingo de Ramos se siguen instalando en atrios de los templos de la zona centro para poder ofrecer sus productos; las palmas tradicionales en este día oscilan desde los 10 y los 100 pesos.
A pesar de ello, para Norberta Santiago esta temporada sigue siendo la más fuerte en cuanto a la venta de sus productos, ya que para muchos católicos la palma es un símbolo religioso que acompaña una procesión en la que les recuerda la llegada triunfal de Cristo a Jerusalén.
Una mujer expende sus palmas en el atrio de la capital. FOTO: Carlos Román Velasco
Al término de la ceremonia religiosa de este día las plamas son bendecidas por los sacerdotes y sirven para ahuyentar a los malos espíritus, y tenerla como protección en la puerta de su casa.
Norberta Santiago explicó que en el resto del año las palmas sirven para elaborar petates, tenates, Bolsas, entre otras artesanías las cuales se elaboran a mano.
Según los artesanos, existen más de 70 clases de palmas como de Coyol, Corozo y Palmito por mencionar algunas, y son traídas de San Juan Tamazola, un municipio del distrito de Asunción de Nochixtlan de la Mixteca Alta.
Con la palma los artesanos realizan más de 50 figuras, no todas de carácter religioso, algunas son elaboradas al gusto de la gente y sus precios oscilan entre los 15 y 80 pesos dependiendo del tamaño y material.
