La saturación en los servicios que ofrece el Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS) hizo que Gerardo demorara meses para agendar una cirugía para que le extraigan la próstata, sólo así podrá aliviar el ardor y dolor que experimenta cada que orina, pero por la pandemia no hay fecha probable.
“Teníamos todo, incluso ya habían acudido nuestros donadores de sangre, pero se vino la pandemia y ahora no hay fecha para que operen a mi papá”, cuenta Paulina, la hija mayor de un hombre de 75 años de edad.
Es ella quien se encarga de acudir cada mes a la clínica del IMSS a la que le corresponde Gerardo para que la médica familiar le renueve la receta que le expidió el especialista en urología, esto para paliar el dolor e intentar que la próstata disminuya su tamaño.
A menos que sea una emergencia, la cirugía de Gerardo seguirá suspendida y es parte de las 500 mil intervenciones que en el país deberán esperar a que se supere la emergencia por COVID-19 que postergó atenciones no urgentes.
Difieren consultas
El coordinador de Atención Integral de segundo nivel del Instituto Mexicano del Seguro Social (IMSS), Raúl Peña Viveros, estimó que además de las cirugías postergadas en todo el país suman diez millones de consultas que se han diferido, tanto de especialidades como de medicina familiar.
El incremento de casos de COVID-19 obligó hace un año a suspender los servicios de atención médica que no representaran una urgencia y a reconvertir las unidades médicas en hospitales mixtos, pero principalmente para pacientes sospechosos o con un diagnóstico positivo a SARS-CoV-2.
Por tal motivo, el funcionario expuso que las consultas que únicamente son necesarias han seguido su curso, pero en el caso de personas mayores de 60 años que continúan en tratamiento son sus hijas o hijos quienes pueden acudir a que les extiendan una nueva receta.
A nivel nacional el Instituto Mexicano del Seguro Social comenzó a observar una reducción en el número de casos COVID y “la cantidad de camas que se han destinado para pacientes han estado disminuyendo” y se acerca “el momento oportuno para recuperar los servicios”.
Para finalizar, Peña Viveros expuso que “la COVID se va a convertir en una enfermedad como cualquiera otra”, pero el riesgo es que con los días de asueto por la Semana Santa sobrevenga un “potencial incremento de casos”, pues la movilidad de las personas está en aumento.
