Conforme más longeva es la persona que enferma de COVID-19, el riesgo de complicaciones se incrementa y sus posibilidades de sobrevida se reducen. En este grupo de edad se concentra el 60 por ciento de las 2 mil 264 defunciones reportadas hasta ayer.
La estadística muestra que de cada 10 personas que enferman de COVID-19, dos son mayores de 60 años, por debajo de las casi cinco que están en el rango de los 25 a 44 años de edad.
Al corte epidemiológico de ayer, de las 34 mil 128 con un diagnóstico positivo a COVID-19, 15 mil 472 tienen entre 25 a 44 años, 323 por ciento más que los 3 mil 604 contagios reportados en mayores de 60 años.
Aunque en comparación con el grupo de 25 a 44 años, las personas de más de 60 años enferman menos, tienen 52 por ciento más de probabilidades de fallecer.
De las 2 mil 464 defunciones que en Oaxaca ha ocasionado la COVID-19, el 60 por ciento ocurrieron en hombres y mujeres mayores de 60 años, lo que equivale a mil 495 decesos, mil 137 de éstos en mayores de 65 años
De las 25 defunciones notificadas ayer, el 50 por ciento correspondió a personas mayores de 60 años, en específico 10 en mayores de 65, mientras que únicamente dos se reportaron en personas de entre 25 y 44 años, el resto se distribuyó en personas de entre 50 y 59 años.
Tan sólo el martes pasado, de las 15 defunciones notificadas, 10 correspondienron a personas mayores de 60 años, principalmente hombres, y las otras cinco en dos mujeres de 50 años y tres hombres de entre 56 y 59 años.
Además de la edad, enfermedades como diabetes, hipertensión y la obesidad son factores que restan posibilidades a una persona para superar la COVID-19.
Desde el inicio de la pandemia, los adultos mayores, junto con las embarazadas y personas con una enfermedad crónica, se consideraron dentro de los grupos vulnerables y será en ellos con quienes el proceso de vacunación continúe, una vez que llegue a Oaxaca un nuevo lote de 287 mil vacunas programadas para el 15 de febrero.
