El 27 de marzo de 1790, Juan Vicente Güemes Pacheco y Padilla, conde de Revillagigedo y Virrey novohispano, envió al Ministerio de Gracia y Justicia de España el proyecto para la creación del Archivo General de la Nueva España, es por esto que en conmemoración de este evento se celebra en México el día del archivista en esa fecha.
El Archivo General del Poder Ejecutivo del Estado felicita a todas las personas que se desempeñan como archivistas y quiere compartir la historia de Adolfo Díaz Martínez, compañero que labora con nosotros desde hace 30 años. Continuamos con su historia.
Stella Camargo: ¿Se acuerda cómo fue que llegó al área de Encuadernación y restauración ?
AD: Sí, estaba atrasen el área de Concentración cuando la licenciada Victoria me dijo que si quería irme a encuadernación a apoyar a doña Emelia porque nadie se quería ir para allá.
SC: ¿Qué pensó? Porque ahí se hace labor de costura.
AD: Nunca he pensado que la costura es para mujeres, hay hombres que cosen muy bien. A veces iba a ver trabajar a esa área y me gustaba ese trabajo entonces de inmediato le dije “sí voy licenciada” -“ahorita hago su memo” me dijo y ya me pasé.
SC: ¿Y el Antropólogo Esparza?
AD: Ya se había ido. Muy buen Jefe, pero se devolvió para el INAH, entonces el Lic. Isauro Tomas Cervantes Cortesmandó a la Lic. María Victoria Ramírez López.
SC: Me sorprende la rapidez con la que tomó la decisión de irse a la otra área¿así de inmediato?
AD: Sí. Es trabajo. Si usted, me dice que me vaya ya para otro lado me voy, lo que a mí me gusta es trabajar y aprender.
SC: ¿Ya sabía encuadernar?
AD: No. La Sra. Emelia me enseñó a coser y a empastar los libros, lo primero me puso fue a que le ayudara a coser los cuadernillos ella hacia lo demás, cortaba el cartón y empastaba. Ella se sentaba y me explicaba como coser, si la costura estaba floja agarraba las tijeras, la rompía y me decía “eso no sirve” y tocaba volverla a hacer. No me regañaba pero me echaba tijera a las costuras. Ya al tercer día empecé a coser mejor. No me quedaba bien por la falta de práctica y porque los libros de antes eran gruesos.
Cuando estuvo ella nunca empasté, ella era la que lo hacía, era muy celosa en su trabajo porque le gustaba que todo quedara perfecto. Cuando se jubiló me quedé solo con Blanquita Cerqueda, una semana antes de irse doña Emeliamandaron a Blanquita a que aprendiera.
SC: ¿Y por qué en tan poco tiempo?
AD: Porque ya tocaba. Ya lo habían intentado pero ellas tenían choques porque doña Emeliale cortaba las costuras. Después se fue Blanca para Registro Civil y llegó Juanito (Juan Altamirano). Él ya trabajaba en el Archivo pero no estaba en el área, en el 82 había tomado un curso con las hermanas Reyes Zárate y en el 83 lo mandaron al archivo. Ya estando en el área fue a perfeccionar lo que sabía de empastar y restaurar a México al Archivo General de la Nación, ellos tienen un taller es por eso que él sí sabe hacer varias cosas. Con él estuvimos también solos en el área muchos años, luego mandaron a otras personas.
SC: ¿Por qué solos?
AD: Porque no se acostumbran, hay que tener mucha paciencia. Por ahí pasaron Angelina, Judith, Leticia, luego Julia que duró cuatro años e Inocencia y ella fue la que finalmente se quedó. Luego llegó Juan Gabriel en el 2011 y Juanito le enseñó. Llegó Delfino al año a finales del 2012 y Juanito le enseñó también. Juanito se jubiló y tiene su taller de encuadernación aquí en la esquina del Archivo, en Rayón y después a principios del 2013 llegó su hijo, Juan Carlos, Juanito le había enseñado y además venía de ADABI. Después se fue Inocencia en el 2013 y llegó Cristina y finalmente Liliana la Hija de Alejandro que llegó el año pasado, son buenos chamacos y es muy buen equipo.
SC: ¿y cómo aprendió la restauración?
AD: Doña Emelia también sabía restaurar y me enseñó, ella nos enseñó a todos. Juanito perfeccionó en el curso de México como usar el mejor el papel japonés y el carboximetil celulosa, empezamos a hacerlo con esa técnica. Yo pienso que así es como debemos hacer, que nos manden a cursos, que nos capaciten.
SC: ¿Qué otras cosas sabe hacer además de encuadernar y restaurar documentos para el Archivo?
AD: Yo sé arreglar planchas, licuadoras, radios…
SC: ¿Cómo se define a sí mismo?
AD: ¿Cómo me defino? Amigo, honesto, trabajador, tranquilo, no me gustan los problemas con la gente, nunca los tengo, toda la gente me cae bien. Ya estoy próximo a jubilarme
SC: ¿Qué va a hacer?
AD: ¿Lo que voy a hacer? Trabajar. Escribir la historia de mi pueblo, ayudar a mi gente. Yo soy campesino.
SC: ¿Qué le gusta hacer, en qué es bueno?
AD. Soy bueno en basquetbol, me gusta toda la música, bailar, ver tele, deportes, noticias, doy gracias a Dios por la vida, la familia los nietos y bisnietos. Por mi hija adoptiva…
SC: ¿Además de sus tres hijas tiene una hija adoptiva?
AD: Sí. Llegó a los 8 días de nacida, es mi sobrina, mejor dicho la hija de una prima. Ella decía que cuando tuviera un varón me lo iba a regalar porque yo no tenía niños. Cuando nació la niña ella murió y antes de morir pidió que me la entregaran dijo “le dan la niña a mi tío”, a los ocho días fui al pueblo. La abuelita de la niña, mi prima, me la entregó. El papá de la niña no la quiso registrar entonces lleva el apellido de mi prima. Ella tenía muchos problemas y no se podía hacer cargo de una niña recién nacida, también tenía una tienda como yo y no podía. Entonces mi esposa y yo platicamos y la criamos, nunca nos ha faltado la comida.
Ella era la que me llevaba a todos lados en la silla de ruedas, me llevaba al IEEPO a estudiar y me esperaba, y me traía y recogía en el archivo.
SC: ¿En coche?
AD: No, a pie.
SC: ¿Qué desea en el archivo?
AD: Me interesa seguir. Sí. Hasta jubilarme.
SC: ¿Eso cuando va a ser?
AD: Voy a meter papeles a final de año. ¿Me quiere hacer un favor antes de irme?
SC: Claro. Dígame.
AD: ¿Se acuerda del libro del Registro Civil que estaba hecho pedacitos como rompecabezas y usted me iba a ayudar a unir las partes?
SC: Sí.
AD: Mándeme al Registro Civil.
SC: ¿Y eso?
AD: Es que quiero restaurar lo que más pueda de los libros del Registro Civil que están muy rotos dañados antes de irme.
SC ¿Es feliz en el archivo?
AD: Sí, muy feliz, me gusta mi trabajo.
SC: ¿Cómo se ve en 5 años?
Tengo 66 años en 5 años tendré 71. En el pueblo todos me quieren, estiman y me piden que regrese. Yo no quiero cargo pero si quiero ayudar al pueblo. He sido mayordomo, me gusta mucho colaborar, apoyar, servir a la gente y a la iglesia.
En cinco años me veo en mi pueblo con el taller de reparación de planchas, licuadoras etc., Pienso que el hombre al campo y la mujer a la casa, así me criaron es el trabajo que hacían antes. A mi esposa le gusta el campo y aunque yo ya no puedo sembrar tenemos una milpa ella es la que la riega y a través de ella sigo sembrando.
Cuando salga quiero buscar las actas de mis papás y de mis antepasados y escribir la historia de mi pueblo. Yo hice la primaria en el pueblo y luego la terminé en el Instituto Nacional para la Educación de los Adultos entre el 2000 y 2002. Uno debe estudiar para capacitarse de acuerdo con el puesto que está ejerciendo, no importa la edad yo tenía más de cincuenta años pero quería acabar bien mi primaria.
Sufrí mucho para conseguir trabajo y por eso es que amo mi trabajo y admiro a quienes trabajan, no sé si porque fui campesino y por eso respeto y admiro el trabajo, me gustaría que los chavos jóvenes le echen ganas, porque como todo se los dan no aprecian nada.
Los invitamos a consultar este y otros Testimonios Documentales del Archivo General del Poder Ejecutivo del Estado.
