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La matanza de los Lawson

Foto(s): Cortesía
Redacción

Los habitantes de Germanton, Carolina del Norte, aún no logran olvidar uno de los crímenes más horrorosos de su historia. En 1929, un hombre asesinó a toda su familia durante la víspera de Navidad.


En 1910 Charles Davis Lawson se casó con Fannie Manring, una joven 20 años menor que él. Según contaron los diarios locales, los primeros años vivieron felices en Lawsonville, una comunidad no muy aceptada en esa época. Al poco tiempo la familia se agrandó con la llegada de su primera hija, Marie. Las alegrías perecieron a poco de la llegada del tercer heredero, en 1914: al año de nacer el niño murió de neumonía.


Tratando de recuperarse de la pérdida, en 1918, los Lawson decidieron darle un giro radical a sus vidas y se mudaron a Germanton, siguiendo los pasos de los hermanos de Charles que buscaban trabajar en la cosecha de tabaco. De esa forma comenzaron a desempeñarse en una granja donde Charles trabajaba duro con el objetivo de ahorrar y comprar su propia tierra, logro que llegó en 1927 en Brook Cove Road. 


La siniestra foto familiar


Las cosas parecían marchar bien: quienes los conocían decían que todos eran sociables y nobles. Días antes de la navidad de 1929, Charles llevó a su familia a comprar ropa nueva y a tomarse un retrato, algo poco común en granjeros de la época, especialmente por el complejo momento económico mundial que se vivía en esos días por la crisis devastadora.


En la foto puede verse a la familia completa posando su hijo Arthur (de 16 años), a su hija Marie (17), el propio Charles (43) y a Fannie (37) sosteniendo en brazos a la bebé Mary Lou. Sentados están James (4), Maybell (7), Raymond (2) y Carrie (12). Algunos sonríen, otros están extremadamente serios.


Las primeras víctimas de la masacre


El 25 de diciembre de 1929, las niñas Carrie y Maybell fueron enviadas a la casa de sus tíos para pasar la tarde. Esa fue la última vez que las vieron con vida, pues a su regreso su padre las esperaba cerca del granero donde guardaba el tabaco. Relatan las notas policiales que cubrieron ese caso que cuando las pequeñas le dieron la espalda para salir del granero Charles les disparó y para asegurarse de que estuvieran muertas las golpeó con una piedra. 


Tras el homicidio regresó a la casa y mató a Fannie de un disparo mientras estaba sentada en el porche. Los sonidos alertaron al resto de los niños e intentaron esconderse. No tuvieron suerte. Los encontró y mató uno a uno. La última víctima fue la beba de cuatro meses a quien mató a golpes. Luego de cometer los crímenes, Charles se fue al bosque y se suicidó. Junto a él había unas cartas en las que explicaba por qué había asesinado a toda su familia.


El único sobreviviente de la familia fue Arthur, de 16 años, que había sido enviado a hacer unas diligencias y por eso no estuvo al momento de desatarse la furia, pero tuvo la terrible tarea de encontrar los cuerpos de su madre y hermanos. Los restos de su padre fueron descubiertos en el bosque, en medio de un sinfín de sus propias pisadas.


El funeral fue todo un "espectáculo"


El funeral de la familia estuvo colmado de cientos de curiosos que acompañaron a los cercanos de las víctimas. Hasta el día de hoy sus tumbas son visitadas por turistas. Poco después de los asesinatos el hermano de Charlie convirtió la casa de la familia un centro de atracción en la que hasta exhibía en una vitrina de cristal la torta que había horneado Marie para celebrar la Navidad. 


El misterio continuó más de cincuenta años. Hasta que en los 90, una sobrina, llamada Stella Lawson Boles, explicó qué había ocurrido en esa familia. Fannie le había confesado a su madre que su tío Charles estaba cometiendo incesto con su hija Marie. La mujer lo había descubierto poco antes de la Navidad de 1929.


Pero la siniestra verdad no terminaría allí. Para la misma época, Marie le había confiado un secreto perturbador a su amiga Ella May: estaba embarazada de su padre y tanto él como su mamá sabían al respecto. Un vecino de la época, Sam Hill, confirmó una historia similar. Reveló que una tarde Charles Lawson abusó de su hija y que cuando quedó embarazada la amenazó con cometer una matanza si le contaba a alguien al respecto.


Con el tiempo la casa fue derribada, sin embargo, muchos aseguran que el terreno quedó maldito y dicen haber visto a los espíritus de los niños. 

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