SALINA CRUZ, Oaxaca.- Pandemia por COVID-19, evento norte y contaminación, merman la afluencia de la actividad comercial en palapas y restaurantes de las principales playas de este puerto que ha llevado a algunos lugareños prácticamente al cierre de sus locales ante estas circunstancias que se vienen haciendo extensivas desde el terremoto de 2017.
Fenómenos naturales como el terremoto del 7 de septiembre de 2017 y actualmente el evento norte con fuertes rachas de viento en el Istmo y Golfo de Tehuantepec, así como la desmovilización del sector comercial debido a la pandemia por coronavirus, ha llevado al cierre de algunos negocios de venta de pescados, mariscos y cervezas en las playas porteñas.
Comerciantes menores que operan en las inmediaciones de las playas de Ensenada La Ventosa y Las Salinas del Marqués, acusaron de las enormes dificultades que atraviesa el sector para varios de sus vecinos y compañeros que ha llevado a algunos a mantener cerrados sus locales, al menos mientras pasen estos fenómenos.
Ya entrada la mañana de este domingo, palapas y restaurantes de estas localidades lucían semivacíos, sino es que vacíos, pues las frías aguas del Océano Pacífico y la arena que se estrella en el rostro y cuerpo de los visitantes y bañistas y hasta en sus alimentos, inhibe el intento de arribar a estos conocidos lugares.
"Así no conviene"
Guadalupe Valdivieso Aguilar, propietaria de un pequeño negocio en Bahía La Ventosa, señaló que este domingo ya ni siquiera se animaron a abrir su negocio, por lo que junto con su esposo y familiares decidieron realizar otras actividades más productivas como atender mejor su pequeña tienda que no hace mucho instaló para suplir los ingresos de la palapa.
No hay visitantes, dijo, los pocos que llegan se distribuyen entre los más de 20 negocios que hay en la localidad, y el resto trae sus alimentos y si se acercan al local únicamente es para consumir bebidas y uno que otro antojito del mar, "así no conviene estar todo el día en la palapa, pues no hay nada, así que mejor decidimos cerrar".
Algunos ostioneros mejor llevan su producto a Salina Cruz, lo ofrecen en pequeñas mesas que adaptan en Camino Viejo a La Ventosa, carretera a La Ventosa y en Oleoducto, donde los acompañan con cervezas que los comensales degustan y así muchos ya no se acercan a la playa por el fuerte viento y restricciones que hay de la autoridad municipal.
Por su parte, Raúl, quien por igual atiende un negocio de antojitos y bebidas en Las Salinas del Marqués, indicó de la escasa afluencia de visitantes, con este viento ni quién se acerque a la playa, y si acaso arriba algún cliente es "porque ya es conocido de hace tiempo y acude a consumir nuestros productos por esa sencilla razón".
Los días buenos son el 25 de diciembre y el 1 de enero, y uno que otro fin de semana en que no hay mucho viento, pero desgraciadamente es la temporada del norte y en el Istmo de Tehuantepec “pega con todo”, dijo el comerciante, quien alterna esta actividad con otro trabajo para llevar el sustento a su hogar.
"No conviene ir a la playa, aquí en Las Salinas la arena lastima la vista y el cuerpo, el agua está fría y sólo algunos pescadores se han animado a salir a la mar en el transcurso de estos días, aunque está prohibido porque el puerto ha estado cerrado a la navegación de altura y menor, pero aquí nadie supervisa nada de esto", sostuvo.
