La celebración de la Copa Mundial 2026 llenó estadios, calles y espacios públicos con miles de aficionados, pero el efecto en la economía mexicana fue menor al proyectado por autoridades y especialistas. Aunque México recibió 13 partidos del torneo, incluida la inauguración, el evento no logró convertirse en un detonante para cambiar la trayectoria de bajo crecimiento que enfrenta el país.
Analistas económicos señalaron que el impacto de la justa fue principalmente temporal y concentrado en las ciudades sede: Ciudad de México, Guadalajara y Monterrey, donde sectores como hotelería, restaurantes, transporte y entretenimiento registraron mayor actividad. Sin embargo, los beneficios no se extendieron de manera significativa al resto de la economía nacional.
Las estimaciones iniciales sobre la derrama económica fueron ajustándose a la baja conforme avanzó el torneo. Algunos sectores esperaban un mayor aumento en visitantes y consumo, pero reportes preliminares mostraron resultados mixtos, con negocios que incluso tuvieron ventas por debajo de una semana habitual.
El sector turístico tampoco alcanzó todas las metas previstas, mientras que el comportamiento del transporte aéreo fue desigual entre aerolíneas y ciudades. Especialistas consideraron que, aunque el Mundial generó empleos temporales y beneficios locales, no representó un cambio estructural para la economía mexicana.
Para los expertos, los principales factores que definirán el futuro económico del país están relacionados con la inversión, el consumo interno y la certidumbre comercial con Estados Unidos y Canadá ante la revisión del T-MEC. El torneo dejó una gran celebración deportiva, pero no sustituyó los retos económicos pendientes.
