Shepard Barbash contundentemente afirma que el disco número dos de la agrupación Rru tanue, titulado "Para mis abuelos" contiene precisamente la música que a ellos (los abuelos) les encantaría. Al reseñar esta producción dirigida por el compositor César Hernańdez, afirma que aunque no conoce a los abuelos de este músico oaxaqueño, su música es una ofrenda a todos los abuelos del mundo.
La agrupación oaxaqueña, en su disco dos, propone un viaje a través de una instrumentación de violín, dos guitarras y tololoche yucateco. Para este disco se le agregó al cuarteto, un clarinete, con lo cual se expanden las posibilidades de orquestación y se experimentan nuevas sonoridades.
César Hernández y Roberto Clemente, integrantes de esta agrupación, coinciden en que el disco tiene ritmos como baladas, rancheras, boleros, valses y chilenas, así como también samba, rumba y world music. Para mis abuelos fusiona ritmos tradicionales y elementos contemporáneos, además de la improvisación.
Al reseñarlo, el escritor Shepard Barbash, -cuyo trabajo ha sido publicado en The New York Times, Wall Street Journal, Washington Post, Smithsonian Magazine y otros medios- subraya las palabras del fundador del grupo:
“Cada composición expresa el contexto sociocultural de la gente chocholteca –un grupo indígena casi desconocido en el norte de Oaxaca-, cuya lengua, el ngigua-ngiba está al borde de la extinción, pero cuyas tradiciones y costumbres evidentemente están resistiendo lo suficiente como para inspirar a artistas como César Hernández para escribirles un tributo musical".
Así, la apuesta del disco y el proyecto resulta vigente: difundir la cultura chocholteca por medio de la música.
