La Defensoría de los Derechos Humanos del Pueblo de Oaxaca no será rehén de grupos sociales o intereses políticos. Aseveró categóricamente su titular José Bernardo Rodríguez Alamilla; para ello, dijo, actuará siempre en el marco de lo que le mandatan la Constitución, las leyes secundarias y los tratados internacionales,
Adelantó que con las organizaciones sociales se mantendrá un diálogo permanente: “Como institución nos toca escuchar a todas las personas, a todos los grupos, a todas las organizaciones, con el propósito de conocer sus demandas en términos de derechos humanos y en esa lógica coadyuvar en la solución de las mismas”.
“La defensoría está abierta a poder ayudar y colaborar con las organizaciones y grupos sociales. De manera histórica, todos aquellos que defendemos derechos humanos sabemos que el gran aliado de la institución es la ciudadanía y entre ésta, algunos espacios organizados. No se le va a cerrar la puerta a ninguno de ellos”.
-¿Y cómo va a actuar la defensoría ante los grupos que están acostumbrados a la presión, a la toma de instalaciones, al chantaje?
-Bueno, tenemos que ser responsables. Primero, tenemos una obligación completamente abierta al público y, por otra parte, trataremos de sensibilizar de que no se puede exigir un derecho vulnerando otro. Me parece que este es un primer ejercicio, que trataremos de dialogar con ellos, pero en una apertura completa. Creo que al final de cuentas lo que nosotros debemos tener claro es que, si existen demandas justas en términos de derechos humanos, la institución tiene que mantener las puertas abiertas. También seremos completamente transparente en esta escucha, públicamente diremos cuáles serían los planteamientos que se nos hagan. Nuestro gran parámetro será, siempre, el tema de los derechos humanos.
-Frente a las múltiples exigencias de las organizaciones sociales, ¿cómo establecer los asuntos que competen a la defensoría y cuáles competen a otras instituciones?
-Ahí hay un gran parámetro que señala la propia Constitución, los estándares internacionales, las propias leyes secundarias, que nos señalan de manera específica cuál es nuestra labor; creo que ahí es el principio de legalidad; nosotros debemos hacer siempre lo que la ley nos marca, con un tema de sensibilidad respecto de las víctimas. Ése va a ser nuestro parámetro, lo que señalen la Constitución, las leyes, los estándares internacionales en materia de derechos humanos. Nos parece que si nosotros mismos nos regulamos y aceptamos que ese es el camino por donde debemos caminar, pues ya lo otro puede resultar muy claro, respecto a en qué temas no debemos de participar.
Agregó que La institución debe de tener muy claro cuáles son los parámetros a través de los cuáles puede participar. "Como defensor he mencionado insistentemente que vamos a trabajar para que toda la sociedad conozca de manera muy específica cuándo nosotros intervenimos y cuando no, me parece que eso es parte de un ejercicio de fortalecimiento de una institución y vamos a trabajar en eso".
Rodríguez Alamilla consideró como muy grave que intereses políticos o de grupos sociales intenten definir la actuación de la defensoría. “Por eso insisto, vamos a ser muy claros en que sí podemos y debemos participar y en que no. Los primeros que debemos de tener claro esto, somos nosotros como institución”.
Subrayó que van a generar parámetros muy claros de actuación. “De tal manera que el perfil político no sea lo que determine la actuación de la defensoría, sino un trabajo siempre en beneficio, en términos de derechos humanos”.
