Conocido como suicidio feminicida, hecho que sólo en El Salvador es delito, el suicidio de mujeres orillado por la violencia de género, no es ajeno en Oaxaca. Organizaciones de la sociedad civil estiman que, al menos un 30 por ciento de los suicidios de mujeres tienen una relación directa con la violencia sistemática y reiterada en su círculo más cercano.
En los dos últimos años, en promedio, cada 15 días fue reportado el suicidio de una mujer en el estado, en total 47, del 1 diciembre de 2017 al 22 de noviembre de 2018, de acuerdo con el Contador de Feminicidio de Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, plataforma alimentada con notas periodísticas de los principales periódicos de circulación estatal. Una breve revisión a los casos registrados encienden focos de alerta.
El 11 de junio de 2018, el cuerpo de María del Carmen de 29 años de edad, fue hallado colgado del cuello a una viga de su casa en el municipio de San Pedro Ixcatlán, Oaxaca. En su declaratoria, Pedro Victoriano, esposo de María, quien cursaba el noveno mes de embarazo, indicó que la noche anterior “discutió” con ella.
El 8 de agosto de 2018, Sara N, fue encontrada colgada al interior de su domicilio en el municipio de Santa Lucía del Camino. Una de las versiones difundidas es que Sara vivía violencia de género, pero no hubo mayor seguimiento al caso.
Otro caso más, registrado por los medios de comunicación fue el suicidio de Yadira, una adolescente de 13 años de edad quien se quitó la vida debido a la violencia que ejercían en su contra en el ámbito escolar en Huautla de Jiménez.
Referencia legal
La Ley Estatal de Acceso de las Mujeres a una Vida Libre de Violencia, establece en el artículo 7 que uno de los tipos de violencia contra las mujeres es la psicológica. En éste alerta que una de las consecuencias es el suicidio.
La violencia psicológica: Es cualquier acto u omisión que cause daño a la estabilidad
psicológica, pudiendo consistir en negligencia, abandono, descuido reiterado, celotipia,
insultos, humillaciones, marginación, indiferencia, infidelidad, comparaciones destructivas,
rechazo, restricción a la autodeterminación y amenazas, las cuales conllevan a la víctima a
la depresión, al aislamiento, a la devaluación de su autoestima e incluso al suicidio.
Violencia emocional, antesala al suicidio
Apoyada en un estudio realizado sobre los impactos de la violencia psicológica, Yésica Sánchez Maya, integrante del equipo directivo de Consorcio para El diálogo Parlamentario y la Equidad de Oaxaca, asegura que la violencia reiterada y sistemática del agresor terminan por destrucción el autoestima, del amor propio y llevar a un estado de depresión que concluye en el suicidio.
La también abogada y defensora de los derechos humanos consideró que, bajo este contexto, los suicidios tendrían que tener un mínimo de investigación y no concluirlos de un carpetazo.
“Tendría que investigarse cómo era la relación de la víctima con su pareja o alguien cercano, contar con más información del contexto que rodeaba y de las circunstancias que pudieron orillar a la mujer a suicidarse y no dar por hecho que sólo se quiso matar. Detrás del suicidio pudo haber una violencia sistemática no documentada, un agresor que estaba ejerciendo violencia física, psicológica o sexual”.
Mensaje póstumo de una mujer que se suicidó en Huauapan hace exactamente un año
Violencia emocional
La violencia emocional no es menor en el estado. En estadísticas, las agresiones más experimentadas por las mujeres son las de carácter emocional.
En Oaxaca el 40.6 por ciento ha vivido –al menos una vez a lo largo de su relación- insultos, amenazas, humillaciones y otras ofensas de tipo psicológico o emocional. A éstas les siguen las de tipo económico, tales como el control o el chantaje, y las físicas que comprende las agresiones corporales, mientras que las sexuales se ubican por debajo de las tres mencionadas, detallan cifras del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi).
Entre las mujeres solteras las prevalencias son más bajas en todos los tipos de violencia, pero los resultados dan signos de alerta.
El 32.3 por ciento ha vivido violencia emocional, porcentaje cercano a la de las mujeres casadas o unidas (38.8%) y la violencia física alcanza al 3.3 por ciento. Lo anterior se debe tener en cuenta porque se trata de mujeres -la mayoría jóvenes- que aún sin vivir en pareja ya enfrentan situaciones de gravedad.
Suicidio como probable feminicidio
Sánchez Maya, explica que en términos legales, el suicidio podría establecerse como probable feminicidio,“porque al final del día el suicidio es una muerte violenta, no es una muerte natural, los métodos para privarse de la vida son violentos”.
Los protocolos de investigación del feminicidio mandata que toda muerte violenta debe investigarse bajo el supuesto de que se trató de un hecho por razón de género, sin embargo “hay una posición obtusa por la fiscalía en donde ni las muertes violentas cometidos por terceros abren investigaciones por feminicidio”.
La importancia de considerar los suicidios como muertes violentas no es menor, ya que éstos podrían ocultar asesinatos.
El 30 de junio, Wendy de 22 años de edad fue hallada colgada de la regadera de su vivienda. Los llantos de su hija de cuatro años de edad llevaron a que personas del vecindario de la colonia Santa Rosa, llamaran a la policía. Luego de las diligencias de ley el cuerpo fue enviado al anfiteatro de la Fiscalía General del Estado para la práctica de la necrocirugía, la cual reveló que había sido golpeada y estrangulada.
