Por acuerdo del Consejo Municipal, el Ayuntamiento de Los Ángeles designó a una sección del Pico Boulevard, una de las vialidades más importantes de la urbe californiana, como Corredor Oaxaqueño en reconocimiento a las aportaciones de la comunidad migrante.
El Corredor Oaxaqueño (Oaxacan Corridor, en inglés), se extiende en esa arteria –que nace en la ciudad vecina de Santa Mónica y termina en el centro de Los Ángeles–, desde la avenida Arlington hasta la avenida Westmoreland.
Este espacio se suma a otras áreas similares como Koreatown, Little Tokyo, Filipinotown, Little Armenia, Chinatown y el Corredor Salvadoreño, en la ciudad de Los Ángeles.
Esta iniciativa surgió hace unos 10 años cuando la Organización Regional de Oaxaca (ORO) hizo la petición al Ayuntamiento de Los Ángeles, pero el Consejo Municipal desechó la gestión.
Fue hasta que en octubre del 2023, las concejales de los distritos 10 y 1 de la ciudad, Heather Hutt y Eunisses Hernández sometieron la propuesta en el Consejo Municipal, donde fue aprobada con 14 votos en favor.
El Corredor Oaxaqueño, de por si llamado Oaxacatown, se ha convertido en el centro cultural y comercial de la comunidad oaxaqueña residente en esta zona por los más de 50 negocios, entre tiendas, restaurantes y supermercados, establecidos por los propios migrantes, especialmente zapotecos de la Sierra Norte, en el Pico Boulevard.
Ahí, se vende y se compra desde tlayudas, quesillo, queso pan, mole, chocolate, chorizo, tasajo, tamales, dulces y hasta chiles de agua, entre otros productos de la gastronomía oaxaqueña.
“La creación del Corredor Oaxaqueño constituye un reconocimiento a la comunidad migrante oaxaqueña por su presencia en la ciudad, pero también por sus aportaciones”, aseveró el presidente de la ORO, el indígena zapoteco, Mauro Hernández Mayoral, originario de San Pablo Macuiltianguis.
El dirigente afirmó que la propuesta de crear un espacio específico porque la comunidad oaxaqueña se merece un reconocimiento geográfico, como se ha hecho con otras comunidades migrantes.
“En el vecindario de Pico Boulevard está concentrada una gran parte de la comunidad migrante oaxaqueña, procedente sobre todo de pueblos del Distrito de Villa Alta”, asentó.
Explicó que la comunidad migrante oaxaqueña ha hecho grandes aportaciones a la ciudad de Los Ángeles, por su cultura, su arte, su música, sus tradiciones y su gastronomía.
“El aporte es grande. En el Parque Normandie, nació en 1987 la Guelaguetza, la primera que se presenta fuera del país. Fue algo pequeño, hasta convertirse en un festival grande desde el 2012. La cultura y las tradiciones, han sido los medios para unirse, celebrar y ofrecer todo lo que tiene nuestra comunidad”, añadió.
De hecho, subrayó que la comunidad oaxaqueña está empoderada y ha rebasado a las comunidades migrantes de Jalisco, Michoacán y Zacatecas.
“Es una comunidad activa y vibrante. En todo el año, tenemos festividades comunitarias, kermeses, bailes y música. Tenemos más presencia cultural de otras comunidades migrantes mexicanas y de otros países. Es evidente la presencia y la aportación de los oaxaqueños”, anotó.
Reconocimiento a la presencia y contribuciones
El director del Centro de Estudios Mexicanos (CEM) en la Universidad de California en Los Ángeles (UCLA), el indígena mixteco Gaspar Rivera Salgado aseguró que la apertura del Corredor Oaxaqueño en el corazón de Los Ángeles resulta importante para la comunidad migrante por ser un reconocimiento a su presencia y a sus contribuciones a la ciudad.
“Es muy significativo el reconocimiento en esta ciudad global, multicultural y multilingüe”, señaló.
Además, subrayó que la designación del espacio refleja la madurez de la comunidad migrante oaxaqueña en Los Ángeles, porque fue capaz de promover estas propuestas políticas y hacer posible este reconocimiento.
“También, fue interesante ver a la segunda generación, los hijos e hijas de estos migrantes que llegaron hace 40 años, ser actores primordiales de esta iniciativa”, apuntó.
No obstante, dijo que la comunidad migrante tiene nuevos retos, como el sistema educativo, la movilidad económica y llenar los vacíos de la representación política de los oaxaqueños en las estructuras locales.
“Pero, al mismo tiempo vemos que la segunda generación está empujando, que está sumamente preparada, que no ha perdido su identidad oaxaqueña, que es trilingüe, que es profesional y que desarrolla sus propias habilidades, para enfrentar esos retos”, terminó.
Un triunfo para la comunidad migrante
“La creación del Corredor Oaxaqueño es un gran triunfo para la comunidad indígena migrante. Es histórico que Los Ángeles reconozca nuestra presencia, nuestra contribución económica y cultural, así como la diversidad lingüística que hemos traído los indígenas oaxaqueños a esta ciudad”: Odilia Romero Hernández, directora ejecutiva de la organización Comunidades Indígenas en Liderazgo (Cielo), indígena zapoteca oriunda de San Bartolomé Zoogocho.
Más de tres kilómetros
El Corredor Oaxaqueño establecido sobre el Boulevard Pico, entre las avenidas Arlington y Westmoreland, abarca 2.1 millas, equivalente a 3.38 kilómetros.
