Israel García Reyes
La felicidad es un concepto subjetivo que depende de la educación, entorno social y creencias de cada persona; sin embargo, más allá del significado recientemente se ha convertido en una obsesión y hasta en una obligación.
Proyectar felicidad da estatus y se utiliza incluso como una mercancía. De este modo, ser feliz como sinónimo de éxito es un parámetro de la sociedad que perjudica la salud mental de muchas personas.
Según la licenciada en psicología Fátima López Moreira esta situación de sobreexigencia lleva a muchos a fingir que son felices, una situación que deriva en trastornos depresivos, estrés y ansiedad.
La experta detalla:
“Es como que está prohibido sufrir, pasar por momentos difíciles. Está prohibido tener crisis y sí se las tiene hay que esconderlas. Sin embargo, todas estas cuestiones son parte de la felicidad”.
Presión por ser feliz
Refiere que la presión por ser o sentirse felices deriva en una obsesión, que se nota mucho en las redes sociales con realidades hasta casi distorsionadas, que en cualquier momento pueden detonar en crisis de ansiedad. Aceptar la realidad es un primer paso para transitar hacia el camino de la felicidad.
López Moreira destaca que “Es tan obsesionado con el tema de la felicidad que nos estamos perdiendo de las situaciones difíciles, porque la estamos evitando y al evitarlas las estamos reprimiendo”.
Abunda que hay que tener cuidado con reprimir las emociones. “Es como un doble problema, porque al reprimir en algún momento explota y hoy en día te encuentras con personas con ansiedad, con estrés, trastornos depresivos por no pedir ayuda, por perseguir la felicidad y por mostrar todo el tiempo en las redes sociales. La realidad está distorsionada y entonces genera mucha angustia y ansiedad en las personas buscando ese ideal, que muchas veces no existe”.
La psicóloga plantea: "Lo que hoy proponemos como felicidad es volver a todo lo anterior, conectarnos con el presente, estar en el presente, sentir lo que está pasando, porque es como que estamos buscando esa felicidad, lograr el éxito laboral y amoroso, y es como que nos estamos perdiendo del presente. El tiempo pasó, no lo logramos, la persona se deprime. Lo que hoy se pide es que se vuelva al presente”.
La experta recomienda conectarse con la realidad, estar en el presente, sentir lo que está pasando, desconectarse por momentos para buscar la tranquilidad y paz interior y trabajar los pensamientos positivos.
Detalla que “el camino a la felicidad es también un camino hacia el interior, conocerse para poder reforzar ese amor propio, esa autoestima. Vivir el tiempo de cada uno, que es personal, y toda comparación es siempre infeliz. Nos estamos comparando todo el tiempo y genera mucha insatisfacción. Entender que cada uno tiene su tiempo y su proceso”.
¿Qué es la felicidad?
López Moreira indica que “La felicidad es no solamente disfrutar del recorrido, sino que ir conociéndonos en ese recorrido e ir aceptando todas las crisis que nos van pasando. Las crisis nos hacen crecer y evolucionar y capitalizar. También las cuestiones buenas que nos van pasando, aceptarlas, y aprender de ellas. Las cosas buenas también nos marcan la hoja de ruta”.
Abunda que la felicidad también es una buena calidad de vida: “Tiene que ver hoy en día con la calidad de vida, que es buscar la salud mental, de hacer ese viaje interior, de hacer las paces con nuestros claros y oscuros, de conocernos, de buscar el equilibrio, de hacer actividad física, no para llegar al verano, sino para sentirme bien conmigo mismo”.
La profesional aclara:
“Antes pensábamos que la felicidad es la suma de los pequeños momentos felices en la vida. Eso en realidad es muy triste pensar, porque se resume a algunos momentos nomás. Lo que ahora se propone como felicidad es la vida en sí. Entenderla desde una perspectiva con un recorrido, con sus claros y oscuros. Ser feliz es evolucionar. No estar anímicamente para arriba, todo positivo, todo hermoso, porque eso no es real”.
Agrega: “Decimos que cuando termine la carrera voy a ser feliz, cuando baje de peso, voy a ser feliz. Conseguimos y resulta que no era para tanto”.
Abunda que “nos complicamos demasiado con la felicidad, está cada vez más cara. Por eso que es inalcanzable de las personas. Lo triste es que está al alcance de nuestras manos, no necesitamos de nada, solo una perspectiva, un punto de vista y mucha motivación para tener y animarse al autoconocimiento”.
Considera que la obsesión por obtener la felicidad lleva a trastornos sicológicos. “Influye muchísimo en trastornos de estados de ánimo. Esas falsas expectativas, esas falsas creencias, eso que te impone la sociedad y uno no alcanza, por no permitirse decir lo que la persona está sintiendo, porque no está permitido estar triste. Por eso estamos comprometidos los profesionales en promover la salud mental y la calidad de vida”.
Día Internacional de la felicidad
El estudio del ‘Global Happiness 2020‘, realizado por Ipsos entre cerca de 20.000 encuestados de 27 países, concluye que lo más importante para ser feliz es la salud física y mental.
Según el estudio, la salud y el bienestar físico son la principal fuente de felicidad para el 55% de los encuestados. En el segundo y tercer puesto, con un 49% ambas, se sitúan la relación con la pareja, así como la felicidad que aportan los hijos. Sentir que la vida tiene un sentido es la cuarta fuente de felicidad para el 48% de los encuestados, mientras que las condiciones de vida (agua, comida, vivienda) y la seguridad personal lo son para el 45%, respectivamente.
La Asamblea General de la ONU, en la resolución 66/281 de 2012, decretó el 20 de marzo como el Día Internacional de la Felicidad.
A su vez existe un reino feliz o así se le considera. Está, enclavado en el borde oriental del Himalaya. Entre hermosos paisajes montañosos, bosques y selvas exuberantes se encuentra el Reino de Bután, el llamado país de la felicidad.
Al ascender al trono de Bután, el 2 de junio de 1974, Singye Wangchuck refirió durante la ceremonia de entronización:
"La felicidad interior bruta es mucho más importante que el producto interior bruto”, de ahí surgió el término de felicidad interior bruta. A su vez, desde ese momento reconoció y otorgó un valor a la felicidad nacional sobre el de los ingresos nacionales, es decir, el Reino de Bután da prioridad a la Felicidad Nacional Bruta sobre el Producto Interno Bruto.
La medición de este concepto se divide en diferentes aspectos: salud, desarrollo personal, entorno social, vida social y diversiones, ambiente físico, relaciones interpersonales íntimas, finanzas y profesión o carrera profesional”.
De acuerdo con esta valoración Finlandia ocupa el primer lugar como el país más feliz del mundo, de acuerdo con el ranking publicado por la Red de Soluciones de Desarrollo Sostenible de las Naciones Unidas. Le siguen Dinamarca e Islandia que además es el quinto país más democrático del mundo; Suiza; Países Bajos y Luxemburgo. Mientras que México ocupa el sitio 46 en la lista.
FOTO: BBC
