Con el reciente asesinato de dos mujeres, cometido en el Barrio de la Soledad la madrugada de este miércoles, así como el hallazgo de una fosa clandestina con cuatro cuerpos en San Juan Guichicovi, de los cuales uno es del sexo femenino, suman 45 mujeres asesinadas en lo que va de 2021.
“Nuevamente la región del Istmo de Tehuantepec es la zona en donde siguen incrementándose los casos de asesinatos violentos de mujeres. La violencia feminicida en esta región sigue representando un riesgo para la integridad, la vida y la seguridad de la niñez y mujeres”, señaló Angélica Ayala Ortiz, presidenta del Grupo de Estudios Sobre la Mujer Rosario Castellanos (GESMujer).
La activista feminista lamentó que lo anterior no esté generando por parte de las instituciones encargadas de la prevención de todas las formas de violencia acciones contundentes que puedan ir disminuyendo el nivel de riesgo que existe para la población del Istmo de Tehuantepec.
Con estos recientes casos suman siete mujeres asesinadas durante julio, que se perfila para ser uno de los meses más violentos para las mujeres. De acuerdo con el seguimiento hemerográfico del Centro de Documentación del GESMujer, basado en los principales diarios impresos y digitales de la entidad, con 11 asesinatos de mujeres, marzo fue el mes más peligroso, seguido de enero con 8.
Desde el 1 de diciembre de 2016 al 21 de julio de 2021 se han contabilizado 540 casos de mujeres asesinadas, 325 desde la Alerta de Violencia de Género contra las Mujeres.
De los cometidos en este 2021, el 67 por ciento, es decir 27 fueron perpetrados con arma de fuego, lo que recalca la necesidad de controlar el acceso y uso de armas.
“La presencia de armas es otro elemento que está golpeando y cobrando vidas de las mujeres y al parecer esta situación se sigue incrementando. Arriba del 60 por ciento, es decir seis de cada 10 mujeres han sido asesinadas de manera violenta a través de armas de fuego, lo que significa que estas políticas de militarizar el país están teniendo un alto costo”.
Confió en que la región del Istmo, a través del movimiento social y feminista siga alzando la voz para demandar acciones contundentes para su protección.
“Nos sumamos a estas voces que exigen justicia y demandamos no más impunidad. Ni una más”, señaló.
