El dolor la forjó en hierro, le formó una voz valiente, decidida, con la que cada día promete a Dafne que no descansará hasta lograr justicia, pues a ocho años del feminicidio, la lucha de Zoyla Bengochea no termina, el expediente sigue abierto debido a un amparo interpuesto por Alejandro Rivera López, para disminuir la condena de 74 años de cárcel.
“Yo quisiera descansar, decirle a mi hija que por fin cumplí mi promesa, que hubo justicia, pero pareciera que los delincuentes son quienes tienen más derechos que nosotras, las victimas indirectas, las que todos los días nos levantamos con la ausencia de nuestras hijas”, refiere.
La madrugada del 9 de abril de 2013, Dafne Carreño Bengochea, quien unos días atrás había cumplido 21 años, fue asesinada en su departamento a manos de su exnovio, Enrique Alejandro Rivera López.
La joven presentaba siete puñaladas. El responsable del delito fue detenido a unos metros del lugar de los hechos y para argumentar defensa propia se acuchilló el cuello, hecho testificado por los elementos de la policía que lo detuvieron.
Dafne había terminado en diciembre del 2012 su relación con Alejandro y durante los siguientes meses se negó a reanudarla. Su asesinato, además de un delito, es el reflejo de una sociedad machista en donde aún prevalece la errónea idea de que las mujeres son propiedad de la pareja y que bajo esa condenable óptica pueden arrancarle la vida.
Día del feminicidio
El día del asesinato, Zoyla se encontraba de viaje en la Ciudad de México por cuestiones de salud, “pero, se lo juro que si yo hubiera estado, hubiera matado a Alejandro con mis propias manos”, señala decepcionada por la ruta dolorosa que ha tenido que transitar en donde una constante ha sido la protección hacia el asesino de su hija y un largo proceso al que aún no le ve el fin.
Con todas las pruebas en contra y testigos que confirmaron la responsabilidad de Rivera López en el feminicidio, en octubre de 2017, después de cuatro años y con el acompañamiento de la organización feminista Consorcio para el Diálogo Parlamentario y la Equidad, el juez Cuarto de lo Penal del Distrito Judicial del Centro sentenció a Alejandro Rivera López a 78 años de prisión por el delito de feminicidio agravado.
Disminuyen sentencia a agresor
Posterior a la sentencia, la defensa de Rivera López logró la disminución de 4 años y ha tratado de burlar la ley haciendo que el expediente fuera enviado en un primer momento a Saltillo, luego a la Ciudad de México y de nueva cuenta a Oaxaca, buscando el desgaste económico y emocional de Zoyla Bengochea, quien admite que hay días que no logra levantarse de la cama debido a la depresión “que es como un taladro que diariamente va haciendo más y más profundo el dolor”.
“Tres veces he visto al asesino de mi hija. Como mamá me imagino ¿cómo mi hija pudo haber estado pidiendo clemencia al asesino? ¿cómo mi hija pudo haber estado corriendo? Alejando estuvo siguiendo a mi hija ya herida. ¿Qué sabe la justicia del dolor de mi hija? ¿qué sabe la justicia de todo su sufrimiento?”.
Depresión de las familias
Cuando Zoyla habla de lo ocurrido sus ojos se nublan, entran en una lucha por mantenerse fuerte y evitar soltar el llanto, aquél que es inacabable y será infinito como el cielo. “He ido con la tanatóloga, con la psicóloga; he ido al psiquíatra. Me han dado tratamientos porque el peregrinar, el proceso de no tener a mi hija, es eso: es no querer levantarnos. Alejandro le quitó la vida a mi hija de una manera cruel y despiadada. Me destrozó la vida… Muchas personas me dicen que admiran mi fortaleza, mi valentía, pero no me queda de otra más que ser valiente.
"Las madres víctimas indirectas de feminicidio no podemos quedarnos en casa a llorar”, agrega.
En casa de Zoyla hay un altar. Tres veladoras alumbran las fotografías, una biblia, un rosario y flores. Zoyla clava la mirada en la imagen de Dafne y su voz le viene a la mente. “Me decía: mamita, te quiero mucho, mamita, abrázame. Era mi felicidad”.
“Yo estoy luchado porque, como se lo dije a mi hija desde el principio: es una promesa y hasta el final, porque el expediente de mi hija no va a estar en el montón ni en el olvido mientras yo viva. Y así se me vaya la vida, voy a luchar por mi hija y alzaré la voz por las madres que no han podido hacer nada”, asegura.
Sobre la reparación del daño, Zoyla considera que éste es una burla para las víctimas indirectas, pues si bien el dinero no les devolverá la vida de sus hijas, debería ser ejemplar para que estos delitos no vuelvan a ocurrir y, sobre todo, para no convertirse en una burla para las familias.
“La justicia pone precio a la vida de un ser humano. En este caso la reparación del daño se fijó en 147 mil pesos. Yo me quería morir, decía ¡Dios mío!, ésta es una burla, es como una limosna para una madre. Yo gasté mucho más que eso. Ni eso, ni todo el oro del mundo me devuelve la vida de mi hija porque ninguna vida tiene precio, pero tampoco se vale que la justicia le ponga un precio a un ser humano como si fuera un perrito o un gatito. El coraje es mucho. Es una ofensa, es otro dolor el ver lo que la ley establece por la vida de una persona. Nada me va a reparar el daño, el daño será para toda mi vida hasta que me muera y día a día son todas las madres que decaemos, nos enfermamos, nos levantamos, sufrimos caída de cabello, insomnio, colitis, depresión, no quererse levantarse, no querer ni bañarse. La ausencia es horrible”.
Dafne soñaba ser abogada
Dafne Carreño Bengochea tenía 21 años de edad. Nació el 12 de marzo de 1992 en la ciudad de Oaxaca de Juárez. Estudió diseño de imagen y baile. Más tarde, su talento la llevó a ser nombrada chica Rally en 2012.
Era la hija mayor de Zoyla Bengochea. Su familia y amistades la recuerdan como una mujer alegre, noble y decidida. Uno de sus sueños era estudiar derecho y convertirse en una abogada enfocada a la defensa de las mujeres. Dafne fue asesinada el 9 de abril de 2013 y sus cenizas descansan en el templo de San Felipe Neri.
“Aún necesito a mi madre. No me importa la edad que tenga mi madre: me ha hecho reír, me ha sacado lágrimas, me ha abrazado confortablemente, me vio triunfar, me vio caer, me animó a mantenerme fuerte y me llevó poco a la locura, a veces. ¡Pero mi madre es una promesa que voy a tener una amiga! Para siempre. Te amo mami, donde quiera que estés”, aquél fue su último mensaje escrito en Facebook.
9
De abril de 2013, fecha del asesinato de Dafne Carreño Bengochea
21
Años tenía al momento del ataque.
7
Puñaladas presentó la joven tras el ataque.
74
Años de cárcel le dictaron al presunto feminicida.



