El campesino Ignacio R., de aproximadamente 50 año de edad, fue asesinado a balazos frente al jardín de niños “Nicolás Bravo”, de la comunidad de Barra de Copalita, perteneciente a San Miguel de Puerto, Pochutla.
Sobre Nacho, como era conocido en la comunidad, pesaba el señalamiento de ser el presunto responsable del crimen de Patricia R. y Ángel Pascual C., de 67 y 71 años de edad, respectivamente.
La pareja de adultos mayores, fue asesinada a machetazos el pasado 7 de agosto cuando se encontraban en sus terrenos de cultivo en la Ranchería La Blas, de Santa María Xadani, San Miguel del Puerto.
Desde ese momento, pobladores y otros familiares señalaron a Ignacio Ríos de ser el presunto responsable del doble crimen, ya que cuando falleció su esposa, dijo que había sido “embrujada” por su tía Patricia Ramos.
A partir de ese momento, al parecer esperó el momento oportuno para vengar la muerte.
Por eso, la tarde del sábado 7 de agosto, llegó hasta ranchería de su tía Patricia para encararla y atacarla a machetazos.
En los hechos también murió Ángel Pascual, quien habría intervenido para defender a su esposa Patricia, pero corrió con la misma suerte al ser agredidos con el arma cortocontundente.
Ejecutan a presunto responsable
La madrugada de ayer martes, varios disparos de arma de fuego pusieron en alerta a los vecinos de Barra de Copalita, quienes al salir de su vivienda, hallaron derribado a Ignacio Ríos, quien cayó frente al jardín de niños “Nicolás Bravo”.
Al tratar de auxiliarlo, confirmaron que ya había fallecido, por lo cual dieron aviso a la autoridad municipal para que esta a su vez requiriera a elementos de la Agencia Estatal de Investigación (AEI) para las diligencias del levantamiento del cuerpo.
Entre los pobladores, mencionaron que Nacho era señalado de ser el responsable del crimen de sus tíos ya que habían tenido diversos problemas por la posesión de un terreno.
Detallaron que Patricia era dueña del predio donde se ubica el iguanario, donde Ignacio construyó su casa y vivía con su esposa.
Sin embargo, su tía habría presionado a la autoridad municipal y comisariado para que lo lanzaran del predio.
Ahí empezó el problema entre los familiares y se agravó cuando la esposa de Ignacio falleció por una enfermedad, pero éste siempre acusó a su tía Patricia de haberla embrujado.
Hoy, ya no viven ninguna de las cuatro personas involucradas en la disputa del predio.

