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Planetario: poema en 9 planetas

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

La locura es considerada un elemento infernal en este thriller en primera persona, la entrega más reciente del escritor Mauricio Molina (1959, Ciudad de México) a Almadía. A través de un zodiaco literario en el que danzan al mismo tiempo: las artes, los astros, lo esotérico, la ficción, lo siniestro y la realidad, el autor presenta un recorrido simbólico por los planetas, en esta provocadora novela titulada Planetario.


En entrevista, el autor de La trama final y Escritura telaraña compartió que él ve a Planetario como una especie de poema en nueve planetas, nueve estancias, con un intermedio. Un poema en el sentido musical, más que literario. Un viaje guiado por la música, que incluye preludios para piano de Dimitri Shostakóvich o la sinfonía de Los planetas, de Gustav Holst.



Nueve mujeres, nueve planetas. Tales son las etapas del viaje que el asesino protagonista de esta novela debe recorrer

-Tu novela tiene un principio de composición musical, estos trasfondos poéticos, cuéntanos de ello.


-Cuadros de una exposición de Modest Músorgski y piezas de Maurice Ravel están presentes, así como así como elementos de rock y jazz. Esta novela tiene este principio de composición musical; siento que un texto mío siempre tiene una especie de trasfondo musical o poético, más que realista o literal. El lenguaje es así también, poco realista, más onírico, de sueño, más relacionado con el subconsciente, surrealista y con analogías, más que una trama lineal que te cuenta una historia que va de principio a fin. A mí me aburren ese tipo de novelas; me interesan las novelas más complejas y musicales.


-¿Cómo fue la génesis de Planetario?


-Se fue desarrollando en distintas capas, en varias etapas de escritura. Primero, la novela iba a ser de corte más policial y lentamente se fue convirtiendo en una especie de libro con elementos simbólicos y esotéricos; se fue haciendo compleja, se fue cubriendo de capas y capas hasta que encontré la voz del narrador, que es en primera persona.


-Has dicho que cada planeta es un símbolo. ¿A qué te refieres?


-Sí, son nueve planetas, con el intermedio de los asteroides. Mercurio es el lenguaje, la velocidad, la juventud; Venus es la belleza, la contemplación, Quetzalcóatl y Xólotl; la Tierra es la casa, el lugar que habitamos, la seguridad; Marte es el conflicto; luego viene el intermedio de los asteroides que es un juego narrativo, por cierto muy arriesgado para mí y difícil de escribir, donde todos los barrios chinos están conectados. Luego llegas a Júpiter, que es la soberanía, el poder. Saturno es la melancolía, la tristeza, la depre; llegas a Urano que es el cambio, fue descubrimiento en la época de la revolución francesa; luego Neptuno, que es la época donde se empieza a estudiar la histeria y la sicología a mediados del siglo 19; es el dios del mar, lo asocio al subconsciente, a lo profundo, al sueño; y Plutón es la muerte.


-Lo mágico y esotérico está presente, ¿desde dónde lo abordas?


-Es un recorrido simbólico por los nueve planetas, pero al mismo tiempo son casi el mismo número de mujeres. Hay un personaje importante, Sofía, que encarna a Saturno, que es el personaje femenino: que en la primavera es jovencita; en verano es una mujer madura; en otoño, una mujer más plena y en invierno envejece, pero vuelve a renacer y a hacerse joven en primavera.


-Planetario es considerada una novela provocativa. ¿Qué piensas de esto?


-Sí, la novela es bastante provocativa porque es una novela violenta, el personaje mata a sus parejas. Es una metáfora del amor: cuando se separan los amantes es vivir un poco la muerte, morir en ellos y matarlos para poder seguir viviendo.


-Decías que narrar la novela en primera persona le dio este arco narrativo. ¿Cómo influyó en el personaje?


-El personaje se va transformando, es un personaje metamórfico; al principio ni nombre tiene; a partir de la segunda parte de la novela, desde Júpiter, el personaje adquiere el nombre de su maestro. Al principio no sabemos quién es, hay un problema y juego de identidades y de espejos con el maestro. Es un juego esotérico con una secta, la sociedad astrosófica, que me la invento, es una sociedad que venera los planetas y hace sacrificios humanos. Por eso tiene elementos de novela negra, de terror y de poesía.


-¿En medio de qué ambiente escribiste planetario?


-Cuando uno está gestando un libro te rodeas de lecturas, imágenes, cuadros y viajes. La novela se ubica en Venecia, París, Oaxaca, Nueva York, Praga, Buenos Aires.


-¿De qué te rodeabas, mientras escribías?


-Leí muchos textos. En esta novela utilizo símbolos para el desarrollo de la propia trama. Me rodeé de libros de simbología, alquimia, leí a Paracelso y sus tratados, El hombre y sus símbolos, de Carl Jung, pasando por los diccionarios de símbolos hasta el diccionario de sicoanálisis. Por otra parte leí mucha poesía, a los simbolistas franceses del siglo 19, a Arthur Rimbaud,  Charles Pierre Baudelaire, a los surrealistas y a los herméticos italianos. Leí muchísimo a Ítalo Calvino, quien es una importante y fuerte influencia en la novela, porque esta trabaja sobre tema y variaciones. Ciudades invisibles, de Calvino es un referente claro.


En Planetario, Mauricio Molina Novela narra el viaje místico que un asesino emprende para desentrañar los grandes misterios del universo y acceder a un plano de existencia superior.

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