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Feminismo vs antifeminismo: Una buena intención y más de lo mismo

Foto(s): Cortesía
Redacción

Al leer la nota que precede a ésta, me percaté que cometí una omisión que puede prestarse a confusión, pero la siguiente aclaración seguramente será motivo de polémica.


Puntualización de una visión simplista


Hablé de la correspondencia entre las acciones de agresión y destrucción con las de frustración e inconformidad, "más si se ha sido violentado o violentada"; esto último requiere aclaración, además que nos dará luz sobre el fenómeno que vengo tratando. Dicho de tal manera, es expresar la visión simplista de cierta corriente psicológica que menciona que el adulto es agresivo porque de pequeño fue un niño violentado; que en muchas ocasiones esto se corrobore, impide ver aquello que se movilizó en las profundidades del alma del individuo.



La sabiduría popular nos ofrece material suficiente para refutar esa visión; algunos individuos que fueron violentados, hoy son personas que en su trato derrochan ternura; sin embargo, otros que no lo fueron, resultan ser agresores a la menor provocación desafortunadamente; para ésto, sobran explicaciones que nacen del sentimiento y no de la más minuciosa observación. Es por el procedimiento de investigación psicoanalítico que se logra obtener, no sin esfuerzo, la información requerida para llenar las lagunas que nos orientan en la explicación de los fenómenos de agresión y destrucción.


La aclaración


Luego entonces, la frase quedaría así: "más si se tiene la vivencia que se ha sido violentado o violentada". Dicho de tal manera, se incluye a quienes han sido víctimas de algún tipo de violencia y aquellas que por tener un valor elevado de sí, las lleva a una vivencia exacerbada de ofensa ante el menor desdeño. En la intimidad del consultorio, el paciente logra tomar consciencia del proceso de pensamiento (inconsciente) que lo lleva a ejecutar su agresión y deseo de destrucción, dicho de otra manera, como los justifica. Es la historia de la humanidad que de manera macro nos ofrece ejemplos de ello, en las guerras y revoluciones.


En muchas de ellas, la historia oficial -la cual podríamos hacer la analogía con la consciencia en lo individual- nos narran las buenas causas que dieron su origen, pero si recogemos los datos de manera minuciosa o nos remitimos a otra bibliografía que nos cuenta la versión completa, terminamos por anoticiarnos de los verdaderos intereses de muchas guerras, que por lo general son beneficios económicos y de poder, son las “buenas causas” las que permitieron quedaran ocultos. Por otro lado, empañar una buena causa es en extremo sencillo, pero un infortunio del neurótico es éste precisamente, pegarse un tiro en el pie, o como se lo escuché decir a una de las psicoanalistas que me auxilió en formarme como analista, El neurótico tiene la posibilidad de pervertir sus virtudes. Así que pretender englobar o criticar al movimiento feminista por el actuar de algunas, resulta injusto.


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