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El humor de Juan Pablo Villalobos; presenta su nueva novela en Oaxaca

Foto(s): Cortesía
Carina Pérez García

Juan Pablo Villalobos mueve compulsivamente la pierna derecha, cruzada sobre la izquierda y sus gestos obedecen a una pasión por hablar de su literatura. Es la primera entrevista, de las cinco que tiene programada en el día, para hablar de su más reciente novela No voy a pedirle a nadie que me crea. Sostiene en la mano derecha un vaso de café, mientras con la izquierda se acomoda el bigote, recorre su barba y de vez, en vez, el cabello.


Confiesa que ya hizo lo que más le gusta hacer y qué mejor lugar para hacerlo que la ciudad de Oaxaca: comer, además de beber mezcal. Con un par de días en la tierra de los huajes, llega foro con este nombre en singular, para hablar de la obra que le valió el Premio Herralde de Novela 2016.


Viste camisa a cuadros, jeans y tenis, Juan Pablo está cómodo. Sonríe y acepta que sí, sus libros son humorísticos, pero al mismo tiempo tratan temas serios. Con tres novelas publicadas: La fiesta de la madriguera, en el que aborda la violencia y el narcotráfico, Si viviéramos en un lugar normal, en el toca el tema de la pobreza y la desigualdad y Te vendo un perro, en el que trata la memoria histórica, vuelve a Oaxaca a presentar el cuarto, No voy a pedirle a nadie que me crea, que no solamente toca todos estos temas, sino además aborda la la lucha de clases y da cuenta de su propia teoría del humor.


¿Desde dónde concibes la literatura y cómo te ha definido el humor?


En esta novela llevé esa propuesta al límite: no sólo al ejercer el humor, sino al pensarlo. Yo escribo de una manera muy resumida y simple, porque así es la literatura que me gusta leer.


Como lector suelo recurrir mucho a autores humorísticos y poco solemnes, a los irreverentes. La solemnidad en la literatura me repugna, así como las actitudes de soberbia, arrogancia y prepotencia asociadas a los escritores y a la mayoría de los artistas; se me hace una idea nefasta.


A mí me interesa más una literatura que juegue - por una parte con la frivolidad, que también suele ser una perspectiva que se desprecia porque se cree que no comunica nada- pero sí lo hace y lo hace a partir de esa mirada sin prejuico y poco seria, para abordar temas profundos.


La génesis de No voy a pedirle a nadie que me crea:


Lo único que me interesa cuando escribo es encontrar esa voz narrativa, yo sé que si la encuentro lo demás viene sólo, tanto la trama, como los personajes.


Yo no empiezo a escribir con una idea clara de cuál será la trama de la novela, tengo algunas intuiciones vagas en cuanto a los personajes, pero cuando encuentro la voz que va a contar la novela todo empieza fluir. Claro que para encontrar esa voz el proceso es tortuoso, largo, puedo estar más de un año o año y medio buscándola, y cuando la encuentro puedo escribir la novela en cuatro meses.


¿De dónde nacen las cuatro voces de esta novela?


Esta novela está narrada por cuatro personajes y digamos que el principal, Juan Pablo Villalobos -homónimo mío- es un escritor que supuestamente está contando una novela autobiográfica.


Confieso fue la voz que más trabajo me costó encontrar en esta ocasión. Tengo que decir que ,por primera vez, encontré dos voces que salieron muy fácil, que una vez que las encontré fluyó todo, estas son las voces de; la madre que escribe los correos y la del primo que escribe las cartas.


¿Cómo fue el proceso de escribir sobre ti mismo?


Por primera vez en mi vida escribí muy rápido y disfruté muchísimo el proceso. Me di cuenta de que había un hallazgo que no quedaba invalidado por la facilidad, porque a veces cuando uno escribe así de fácil tiene la sospecha de que no está bien. En este caso tuve la certeza de que fue fácil y además funcionaba.


Una parodia de los géneros autobiográficos


El punto de partida de la novela es él mismo (Juan Pablo Villalobos) y comienza con que un escritor que se llama como él se va a España. La novela transcurre entre 2004 y 2005. Al hablar sobre sí mismo, el autor de Te vendo un perro comparte que el protagonista de su más reciente parte de las mismas circunstancias que él, en ese tiempo.


"El autor ha vivido en Lagos de moreno, en Guadalajara, se ha ido a Xalapa a estudiar literatura, tiene una novia mexicana y se va a vivir a Barcelona con una beca para estudiar un doctorado, hasta ahí todo coincide con la realidad del escritor" Es ahí donde comienza la novela.


La obra parte de pregunta exagerada: "¿Qué hubiera pasado sí cuando me fui a vivir a Barcelona me hubiera captado una red de lavado de dinero y me hubiera extorsionado para cumplir sus objetivos'"


Juan Pablo confiesa que hay una necesidad de reflexionar sobre los mecanismos de violencia más limpios, en los que hay un lenguaje más parecido al de las empresas multinacionales y a la globalización: le interesó abordar a personajes los matones que estudiaron una maestría en Harvard, que hablan inglés y que no son el cliché del matón bárbaro e ignorante.


"Quería mostrar esa otra parte que se da en el mundo del lavado del dinero y que es laque menos se critica. Siempre se ve la parte brutal y cruda, pero al rededor del proceso de violencia hay otros que no se ven y que socialmente están aceptados, porque muchas veces sabemos quién lava dinero y en aspecto resulta ser una persona perfectamente respetable: bien vestida, con coche de año y que viaja alrededor del mundo".


El escritor también vertió en esta novela na necesidad autobiográfica de contar una historia que transcurriera entre México y Barcelona, porque quería integrar a su literatura su realidad actual. Desde el 2003 vive en esta ciudad española.


"Luego de publicar tres novelas que transcurren totalmente en México ahora quería apropiarme literariamente de Barcelona como escenario y articular una historia que transcurriera entre ambos países, con personajes tanto mexicanos como catalanes. No sólo eso, sino retratar esa Barcelona que he vivido, la multicultural, en la que habitan personajes de distintas procedencias, la manera que encontré para hacerlo fue la de contar esa historia a través de una red criminal global".


No voy a pedirle a nadie que me crea (anagrama) será presentada esta tarde por su autor y por Guillermo Quijas, director de Almadía y de la Feria Internacional del Libro de Oaxaca, en el Foro El Huaje, de la librería La Proveedora .

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