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COLECTIVO CUENTEROS| Estrellas del porno

Foto(s): Cortesía
Redacción

A Yalitza Aparicio


“Lo importante es la realidad”, Raoul Coutard.


¿Cómo explicar mi inclinación al cine?, ¿no fumas? No me acostumbro a hablar sobre estos temas, menos a esta hora, después de las 10:00 de la noche para mí es un tiempo sagrado. Claro, veremos, por dónde podría comenzar.


Únicamente espera, te lo diré todo, pero espera, deja que fume un poco más.Lo que te puedo decir es que yo no tuve el control de escoger verdaderamente, te escogen, te eligen y te echan el ojo, creo que eso me pasó a mí.


En general todo cambió cuando comenzamos a vender pornografía, escondíamos las cámaras en los hoteles de la familia de Daniela, ella me escogió a mí. Por mis propios medios no habría podido hacerlo, no soy lo que podría llamarse una mujer valiente.


Yo trabajaba en uno de los hoteles de su familia, el que está en el Centro: el viejo, el de cantera verde y muy cerca de los sindicatos. Un hotel al que difícilmente se acercaba la policía. Cosas de las cuales me fui enterando después.


Sí, nos conocimos fumando, por esos años recién se había legalizado la marihuana aquí. Un día llegó con amigos suyos al hotel y comenzaron a fumar mota en el jardín, les pedí y así comenzamos a conocernos, siempre con la distancia de saber que era la nieta de los dueños.


Después de unos meses Daniela me mostró unos videos porno en su cel, me escandalicé, en la escena aparecía uno de sus tíos y una mujer desconocida. El tío veía directamente a la cámara, como si supiera que lo estaban filmando.


El tío de Daniela no me gustaba, pero después de ver el video comencé a imaginar su rostro y el de la mujer desconocida. En la noche podía recordar las miradas, ni siquiera tenía en mente sus genitales, únicamente los rostros. El recuerdo me producía sensaciones encontradas, sobre todo mucha curiosidad.


Daniela me dijo que uno de sus amigos distribuía porno en la fayuca, le pagaba cinco mil pesos por cada video de al menos 20 minutos. Me pidió ayuda y me ofreció dinero, a cambio tenía que esconder cámaras donde ella me indicara. No tuve que pensarlo mucho, acá los trabajos son terribles, además, en la mayoría de los videos los rostros no se veían, eso me dio seguridad.


Cuando entré a trabajar al hotel de la familia de Daniela no sabía nada sobre su fortuna o sus nexos políticos; para mí era un trabajo normal, hasta que comencé a reconocer a la gente que entraba: deportistas de moda, actores, periodistas, actrices y políticos.


Lo que nunca entendí fue la fascinación de Daniela por filmar a sus parientes teniendo sexo, eran videos que no vendía, y eran también los que más quería mostrarme.


El porno, el dinero y las complicidades lograron que entre Daniela y yo comenzara a surgir algún tipo de amistad violenta: me decía perrita, perra, perrucha o perrona, dependiendo la circunstancia, así que comencé a decirle igual: éramos un dúo de perras cazadoras de porno ilegal.


Como si Daniela supiera sobre mis sueños, la muy perrucha al primer pariente que me presentó fue a su tío. Aquél individuo al que había visto en el video sometido, con las nalgas rojas, suplicando más, ese mismo hombre era (lo supe después) el senador Rodrigo González, principal voz del Partido de la Sagrada Familia.


Cuando me enteré, me pareció patético, el tío cumplía con el perfil de un político de mala película mexicana, la diferencia era su cinismo, con el cual tuve que lidiar después.


En la intimidad, el tío de Daniela era como una gata de porcelana. En lo público, Rodrigo González era un empresario implacable, conocido por sus gustos extravagantes y sus innumerables infidelidades e hijos fuera del matrimonio.


Otra noche, Daniela llegó efusiva, gritando con el celular en la mano: ¡lo logré, lo logré, lo logré! Había logrado infiltrar una cámara en el cuarto que usaba su hermana mayor. Sin pensarlo le arranqué el cel para ver el video.


Su hermana mayor, Leonora González, era la presidenta honoraria del DIF municipal, de ella se hablaban principalmente dos cosas: nunca repetía una sola prenda para ir al trabajo y nadie entendía su inexplicable nombramiento.


Lo que vimos luego de que Daniela recuperara sus cámaras no tenía nada que ver con porno convencional: en un metódico comportamiento Leonora comenzó a sacar fajos de dinero de una caja fuerte (son dólares dijo Daniela) y comenzó a esparcirlos sobre la enorme cama.


Semidesnuda, dio un brinco sobre la cama, al golpear el colchón, los billetes volaron por el cuarto, cubriéndola por completo. Su cuerpo de Leonora bajo los billetes apenas y podía verse. Daniela reía, “pinche loca”, decía al ver el video, mientras fumaba un enorme porro en el jardín del hotel. Lo único que alcanzaba a pensar era que nunca había visto tantos dólares juntos.


Bajo el cobijo de miles de dólares, Leonora enrolló un puñado de billetes verdes hasta replicar una suerte de falo deforme y comenzó a masturbarse. “Le va a dar una infección”, alcancé a decir, inhalando profundamente el humo del GelattoKushy viendo a Daniela sacar dólares de un enorme costal.


Unos dos meses después Daniela me dijo que debíamos dar el siguiente paso en nuestra empresa porno y debíamos usar el dinero que había robado a su hermana para abrir un sitio porno en internet. Como buena consumidora, Daniela sabía cuálera el mercado perfecto: güeros que desearan indígenas.


Entonces Daniela fue directa conmigo, me dijo que su nombre no podía aparecer en el negocio. Por primera vez el estatus de su familia se cruzaba en nuestros planes de expansión. Me dijo queque yo sería la fachada, puse la condición de abandonar el trabajo en el hotel, a lo cual se negó.


Para Daniela el hotel era parte fundamental de sus planes, pensaba en ocupar tres cuartos para hacer transmisiones en vivo, para lo cual era fundamental mi presencia, en ese momento yo conocía al detalle la administración del hotel. Acepté, sabiendo que se trataría más de una fachada que de mi trabajo habitual.


El problema central del plan de Daniela era encontrar actrices porno indígenas, ni si quiera eso, encontrar indígenas dispuestas a hacer porno, incluso en 2020 era un verdadero reto.


Logramos hacer un casting por invitación de boca a boca. Conocidas de otras conocidas que tenían experiencia en modelaje desnudo y actuación. Con todo y que intentamos convencer a todas, únicamente 3 mujeres aceptaron.


Nuestra primera transmisión fue terrible, la chica no quiso masturbarse. En ese momento Daniela y yo nos dimos cuenta que ninguna tenía experiencia dirigiendo, lo único que estábamos acostumbradas a hacer era a poner una cámara escondida.


Nuestra solución fue la misma, dejamos la cámara y le dijimos a la chica que se tocara como lo hacía normalmente. Después de 20 minutos de transmisión la chica no se había tocado ni una teta, permaneció inmóvil, mirando a la cámara.


Ganamos tres mil pesos por esa transmisión y al mismo tiempo fue ese el momento en que decidí comenzar a incursionar en la dirección. No entendía cómo una mujer desnuda, mirando fijamente a una cámara pudiera hipnotizar a tanta gente como para que todas pudiéramos vivir de ello.


Nuestra próxima transmisión fue menos accidentada pero igualmente ridícula, lo único que se me ocurrió fue poner a bailar canciones típicas a nuestra improvisada actriz. Le colocamos una suerte de penacho de flores y la hicimos bailar como si tuviera una enorme enagua. Tomé la cámara y únicamente hacía tomas cerradas de los ojos, las tetas, los labios, los dedos, el culo. Todo con el Dios nunca muere de fondo.


Con el paso de los videos y transmisiones, el grupo de actrices aumentó y cada vez estaban más dispuestas a seguir mis órdenes. El hotel se había convertido en nuestra fortaleza: guardábamos vestuario, dildos, luces, cámaras y marihuana. Ocasionalmente amigos míos o de Daniela nos ayudaban en las grabaciones, pero nada que fuera considerado un trabajo formal.


Con cierta estabilidad en las transmisiones y con nuestro sitio autoctonaxxx.mx entre los 50 mejores canales porno de México, Daniela llegó con la peor noticia que habíamos tenido hasta entonces: su tío había descubierto el sitio, se había hecho miembro y quería participar en una escena.


Hasta ahí los deseos del tío no tenían más complejidad que convencer a una de las actrices, sin embargo, Daniela se había guardado los detalles: el tío deseaba rodar la escena de una orgía en otro de sus hoteles.


Por si acaso la orgía pareciera lo más simple, Daniela continuó: la idea del tío era realizar una escena en la cual él y sus amigos, disfrazados como funcionarios públicos, entregan apoyos a una comunidad de mujeres indígenas. Los portafolios en vez de llevar dinero, llevarían pura verga.


Mi preocupación inmediata fue que el tío no se diera cuenta de mi inexperiencia como directora, dirigir mujeres había sido sencillo, pero ahora tendría que hacerlo con una corte de funcionarios públicos, al menos ocho personas entre actrices y amigos del primo.


Como todo lo bueno que aprendí después de dejar la escuela, encontré un tutorial en Youtube sobre principios de dirección. Las recomendaciones de video me llevaban entre videos de los Doors y documentales sobre cine.


De esa manera llegué a link sobre la Nueva Ola, no te quiero abrumar con lo que te cuento. Bien, ¿no? Entonces sigo, no quiero sonar pedante, después de todo únicamente inventé un estilo de hacer porno.


Pero no, nunca vi una peli completa de la Nueva Ola, vi secuencias, entrevistas, los videos del Youtube. Me di una idea con Jeanne Moreau, sobre todo porque le encantaba grabar mujeres, primeros planos de mujeres fumando, maquillándose, saliendo del baño; entonces escuché a Raoul Coutard, que belleza la intención de realidad, “la inmovilidad de la realidad”, decía Raoul.


Perdón, olvido que no debo fumar antes de…luego me desvío… sí sí, convencimos a las actrices con dinero, sí, sí, también, el dinero lo puso el tío… no sé, no te podría decir del dinero no me encargaba yo.


Antes de hacer la transmisión le dije a Daniela que le pidiera a su tío que llevara más gente para intentar montar una verdadera escena de Gobierno Federal. Para tratar de volver lo más realista la escena.


Entonces Daniela me reviró: “si de eso se trata vamos a necesitar un templete, sillas, la mesa del presídium y una lona con el nombre del evento y la secretaría, algo así como: “Entrega de televisiones”, Programa moviendo a México de la Secretaría de Desarrollo Social”.


Cuando llegamos a la locación, se trataba de una mansión, el tío había construido a detalle la escena tradicional de un evento de Gobierno Federal. Para entonces pensaba únicamente en hacer la mejor de mis transmisiones.


Quienes la vieron dicen que todos creyeron que genuinamente se trataba de una entrega de despensas y no de una transmisión porno, sobre todo por la solemnidad de los funcionariosa la hora de penetrar a las indígenas.

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