Del otro lado del cordón de seguridad, la pompa y la política del G-20, el primer ministro de la India, Narendra Modi, lideró el jueves por la tarde un encuentro de "yoga por la paz" en la capital argentina, al que asistieron unas 4 mil personas.
Dentro del enorme salón de un predio de exposiciones de Buenos Aires el ruido de la hora pico fue imperceptible.
Los miles de yoguis sentados en colchonetas solo rompieron el silencio después de una sesión de movimientos de relajación, para corear los mantras que acompañaron 70 músicos y para alentar al mandatario indio.
"He llegado a Buenos Aires hace muy poco en un viaje de más de 24 horas, sin embargo, gracias a su entusiasmo y afición sentí como si todavía estuviera en India", dijo a la multitud el mandatario que se ha convertido en un referente yogui.
Modi, en su cargo desde 2014, creó este año un viceministerio de Yoga para elevar el rango de lo que antes era un departamento ministerial.
Frente a la multitud, no sólo se refirió a los beneficios de esta disciplina de origen indio, sino que también aludió a cuestiones terrenales.
"El debate sobre los asuntos que se abordarán en la cumbre, como la economía global, el desarrollo sostenible, el cambio climático, los delincuentes económicos fugitivos, no solo beneficiarán a la India y a la Argentina sino a todo el mundo", dijo Modi.
Además, sobre la relación bilateral entre India y Argentina, abogó por la profundización de los lazos: "Existe un enorme potencial para ampliar la cooperación bilateral entre nuestros países. Podemos beneficiarnos de manera mutua en los sectores de comercio, farmaceútico, petróleo, tecnologías de la información y el espacio", indicó, y pidió a los presentes que actúen como puente para acercar a los dos países.
El encuentro, que se extendió cerca de tres horas, incluyó bailes típicos, música y un cierre de meditación.
